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Entrevistas Advaita - Douglas Harding (2000)

Entrevista con Douglas Harding

Dirigida por Jan Kersschot (9 de marzo de 2000)

Douglas Harding

JK: Hace ya unos sesenta años que te dedicas a compartir tu visión. ¿Cómo empezó todo?

DH: Tenía treinta y un años cuando vino la comprensión, lo que denominan experiencia de los Himalayas. Está descrita en el libro On Having No Head (1). Pero, en lugar de las montañas, podría haber ocurrido en cualquier parte; "ver esto" no tiene nada que ver con las montañas.

JK: Aunque esa experiencia de los Himalayas puede sonar a algunos lectores como una experiencia cumbre, en realidad no fue tan especial, ¿o sí?

DH: Bien; no es nada especial en absoluto, sino más bien algo natural. Es algo que —cuando lo ves— conecta con todas las cosas. Es la revelación de lo evidente, no el logro de lo extraordinario,

JK: No es una experiencia cumbre sino más bien una experiencia valle.

DH: Sí, exactamente; no es una experiencia mística.

JK: En cualquier caso, mucha gente tiene muchas expectativas en torno a esto. No establecen diferencias entre el despertar y la bienaventuranza.

DH: ¡Oh!, sí, desde luego. Una de las maneras de evitar ver "Esto" es proyectarlo en experiencias cumbre.

JK: Dices que lo viste por primera vez hace sesenta años y después se fue desarrollando a lo largo del tiempo. ¿Qué quieres decir con eso?

DH: Bien; hay que ser cuidadoso con esto y distinguir entre lo que se desarrolla y lo que no se desarrolla. Hay un aspecto repentino y un aspecto gradual. El aspecto repentino es que, una vez que Lo ves, eso es lo que hay. El aspecto gradual es que hay un desarrollo de lo que yo llamaría "continuidad" y también se va desarrollando la confianza. Lo primero — quién eres— siempre es lo mismo; lo segundo es una cosa gradual.

JK: ¿Puedes explicarlo?

DH: Bien; la visión es la misma, la misma, la misma. ¿Por qué? Porque es simple y clara, y la Claridad es Claridad es Claridad. y no es algo que se ensucie, ni que sólo sea una claridad a medias en algunos momentos. Esto permanece siempre igual. Lo que cambia —según mi experiencia— son dos cosas. Una es la continuidad de la visión; al principio podríamos decir que es intermitente, y siempre tienes que volver a ella [apunta con el dedo a su rostro (2)] . La segunda es una cuestión de confianza. Al principio no confías en Ello, no confías en que dirija tu vida. Pero uno aprende a confiar en esta Claridad. De modo que gradualmente se va desarrollando una continuidad y se va desarrollando una confianza. Es una cosa muy gradual. De modo que, al final, todo se vuelve natural.

JK: De modo que, a medida que uno practica, se hace más y más natural; consecuentemente, ya no necesitamos los experimentos (3)

DH: ¡Exactamente! Y a medida que uno lo practica —y ha de ser practicado volviendo siempre de la apariencia a la realidad, haciendo este viaje— ocurre de manera más y más natural.

JK: Se convierte como en un proceso automático.

DH: Sí, tienes razón. Pero no sé si "automático" es la palabra justa. Yo sigo sintiendo que se vuelve natural porque lo practicas, porque sigues volviendo al lugar del que nunca te fuiste. Al menos, ésa es mi impresión. Uno simplemente vuelve a aquello desde que miramos.

JK: Puedo ver tu rostro allí, te veo beber té, y puedo ver mi Claridad "aquí", sin tener que hacer la experiencia de apuntar. Está ahí en todo momento, y también lo está este "Espacio" de aquí.

DH: Tú eres Espacio para mi rostro, eres Capacidad para él.

JK: En todo momento.

DH: En todo momento. De hecho, no necesitas un experimento para ver esto (4).

JK: ¿Cómo se relaciona este "ver" con la religión?

DH: Cuando hablamos de religión, debemos distinguir entre el núcleo del asunto y la versión popular de cada religión. Sabes que he venido escribiendo y enseñando sobre las comparaciones entre las grandes religiones del mundo. Mi descubrimiento es que el núcleo de cada religión es una propuesta simple: que en el centro de todos los seres conscientes está la Conciencia Una que les es común. De modo que, cualquiera que sea la formación religiosa que tengas, cualesquiera que sean tus creencias religiosas, lo que encontrarás en el núcleo de esa religión es exactamente la misma Conciencia de la que hablamos en los talleres y en mis libros.

JK: De modo que encaja perfectamente con cualquier creencia con la que hayas crecido, sea cristiana, budista, islámica, hinduista, etcétera.

DH: Yo fui educado en el cristianismo. Para mí, el cristianismo tiene algo muy especial en su raíz y en su núcleo: dice que el poder que está detrás del mundo es el amor de la autoentrega, y para mí ésa es la revelación última. Y eso es exactamente lo que hemos descubierto hoy en los experimentos. Cuando estás haciendo el experimento del tubo de papel, desapareces en favor de tu amigo que está sentado delante de ti. Se trata de ver que estás construido de este modo, muy abierto al amor mutuo. Pero esto no tiene nada que ver con mis emociones o sentimientos. No estoy hablando de amor romántico ni de sentimentalismo.

JK: ¿Es más como un amor impersonal?

DH: Sí. Es desaparecer completamente por el otro, realmente morir por el otro. En este momento, descubro que Douglas ha desaparecido en favor de Jan. Yo no tengo "nada" aquí [apuntando a su rostro], y allí tengo la apariencia de ese hombre llamado "Jan". No ocurre porque yo sea un buen tipo, sino porque estoy estructurado así.

JK: Es como intercambiar rostros. Tú tienes mi cara y yo tengo la tuya.

DH: Intercambio de caras. Así es como yo lo llamo.

JK: Y el trasfondo intemporal está siempre allí. Está fuera del tiempo, por así decirlo.

DH: Sí.

JK: Antes de descubrir tus experimentos había leído muchos libros sobre budismo Zen, taoísmo y Vedanta. Esos libros decían exactamente lo mismo. Todos ellos hablan de amor incondicional, de morir por el otro, de resurrección, de que somos la Conciencia Una. Pensaba que entendía de qué iba la cosa hasta que hice por primera vez el experimento de apuntar y el experimento del túnel. Aunque en aquel momento sólo fueron un relámpago del "ser desnudo", supe inmediatamente que había dado con algo extraordinariamente importante. Se me había dado un vislumbre que había anhelado durante toda mi vida. No un estado de dicha —aunque sabía a dicha—, sino la cosa más simple que había visto nunca.

DH: Sé a qué te refieres.

JK: Lo que cambió al entrar en este ver más profundamente —si puedo decirlo así— es que noté, para mi sorpresa, que los libros que había estado leyendo ahora se hacían evidentes y simples. Ese descubrimiento fue una verdadera revelación. Realmente pude ver de qué iba todo; reconocí la misma Verdad, la misma conciencia en diferentes tradiciones, expuesta de diversas formas por distintos maestros. También tomé conciencia de mucha ignorancia, o de muchos caminos laterales, por así decirlo, y se me dio una "visión" que me llevó directamente al núcleo del asunto. Por eso debo decir que tus experimentos me facilitaron el acercamiento práctico a algo que antes siempre estaba recubierto de palabras, de conceptos.

DH: Los experimentos son prácticos, ciertamente.

JK: Una vez que has "visto" esto, empiezas a reconocer esta misma verdad en planteamientos completamente diferentes. Las palabras no pueden describir esta "Conciencia Una", tan sólo apuntar hacia ella.

DH: ¿Ves?, Jan, lo que has dicho es muy cierto: hay un millón de kilómetros entre la verdadera vida espiritual y saberlo todo sobre ella. Puedes ser profesor de religión o de filosofía, puedes saberte todas las reglas de amar a tu prójimo como a ti mismo, pero mientras no lo "veas", sólo será un concepto. Puedes conocer todas las escrituras, y, aun así, estar a un millón de kilómetros del núcleo.

JK: Se trata de serlo, no de conocerlo.

DH: Exactamente.

JK: ¿El descubrimiento de este ver está más relacionado con ser normal que con ser alguien especial?

DH: Te hace más normal que especial. No te sientes especial. Creo que esto es muy importante, porque este ver no tiene nada que ver con el gurú y sus discípulos. Yo no me comporto así porque no me siento así. Cuando ves verdaderamente quién eres, ves que no eres Nada, y por tanto no eres superior. El hecho de que desees celebrarlo, compartirlo con amigos, ése es tu privilegio. Pero no significa que las demás personas no estén allí; todos están, en cierto sentido, iluminados. Simplemente desconocen su propia iluminación. De modo que no puedes sentirte superior. Esta visión es muy democrática.

JK: No tiene nada que ver con que una persona sea mejor o más espiritual que otra.

DH: La palabra iluminación es una palabra malsonante porque ha sido mal empleada. Yo no la uso en los talleres. La frase "yo estoy iluminado y tú estás oscurecido" no es válida. La cosa no funciona así.

JK: Tu mensaje es completamente diferente.

DH: Lo que digo es: "Esto es evidente, esto se puede compartir". Mi historia consiste en compartir esto. Es una buena nueva. No tiene que ver con la superioridad. Si a alguien le interesa...

JK: ... tú estás abierto y disponible.

DH: Eso es. Invito a la gente a que descubran quiénes son por sí mismos.

JK: ¿Por qué hay tanta confusión en torno a esto? ¿Por qué sigue habiendo tantos maestros por ahí? ¿Por qué los seguidores pretenden que su gurú tiene poderes especiales? ¿Por qué las personas prefieren ser devotos que ser investigadores?

DH: Bien. ¿Ves?, Jan, tenemos una gran resistencia a "Esto". ¿Por qué? Pues porque es la muerte. Y aunque le sigue inmediatamente la resurrección, la gente tiene miedo de "Ello". Todos tenemos esta resistencia —incluyendo Douglas— y una de las formas que toma esta resistencia es la de crear distancia, imaginándose una búsqueda espiritual. La gente va a ver un gurú, de quien se dice que está iluminado, y piensan: "Él ha llegado hasta el final, y yo estoy a medio camino; él me ayudará a completar el viaje". La gente dice: "Soy un buscador", y no se dan cuenta de que al mismo tiempo se dicen secretamente a si mismos: "Estoy seguro de que no seré un encontrador". A los buscadores les aterroriza ser encontradores. Y mientras eres un buscador, mientras sigues un camino, tienes todas las recompensas de estar en un camino espiritual sin el peligro —de hecho, el peligro letal— de llegar. Porque llegar es la muerte, y es la resurrección. La gente simplemente no ve eso.

JK: ¿Es el mismo miedo el que impide a la gente "ver la Conciencia Una" durante los experimentos?

DH: Exactamente. Muchas personas piensan que no lo ven pero yo creo que uno tiene que verlo antes de poder rechazarlo; lo vemos muy brevemente, e inconscientemente lo rechazamos de inmediato. Pienso que es imposible no verlo.

JK: Pero, aun así, mucha gente se queja de que no entiende, el sentido de tus experimentos.

DH: La gente encuentra muchas excusas para evitarlo: dicen que no lo entienden, que esperaban algo mucho más espectacular, que no le ven el sentido, o que simplemente se duermen. Todo ello es la misma evitación, el mismo miedo a esta "Nada", el mismo miedo a desaparecer.

JK: Y tenemos que aceptar el fenómeno de la resistencia. Cuando la corriente eléctrica es demasiado intensa, creo que es mejor usar fusibles que cortocircuitar completamente el sistema nervioso. Tal vez esta evitación sólo sea un mecanismo de autoprotección. Algo que la gente usa "cuando aún no están preparados".

DH: Catherine y yo vamos por todo el mundo dando talleres, y sabemos que sólo un pequeño porcentaje de gente lo ve realmente. Pero, con los años, el grupo va creciendo, y las semillas germinarán cuando les llegue la hora.

JK: Creo que también hay alegría en compartir esto.

DH: Sí, mucha. Absolutamente.

JK: Es una de las cosas más hermosas que podemos compartir con los demás.

DH: Es la más valiosa.

JK: Y, aun así, a mucha gente "no le llega".

DH: Es un misterio. No sabemos quién está preparado y quién no. En el grupo de ochenta personas que hemos tenido hoy aquí, en Bélgica, tal vez unos pocos, tres, cuatro o cinco, lo habrán entendido verdaderamente y les cambiará la vida.

JK: ¿No crees que hay más gente "abierta" a este planteamiento que en cualquier otro momento anterior?

DH: Bien, Jan, me parece —no por Douglas, sino a pesar de Douglas— que se trata de una innovación espiritual histórica, porque los experimentos convierten el "conocer de oídas" en "ven a ver"; eso es revolucionario. Es asombroso que a lo largo de los últimos cinco mil años nadie haya insistido en mirar únicamente "aquí" [apuntando a su cara], en girar su atención ciento ochenta grados.

JK: Es como poner toda la teoría en práctica.

DH: Aquí es donde el Dzochgen encaja tan bien: "Ver con conciencia desnuda". Es obvio, natural y todo el mundo lo tiene.

JK: Y es simple.

DH: Y puede ser compartido. Y además es algo que está totalmente descuidado. Creo que ha llegado el momento de que lo dejemos salir a la superficie, ahora. ¿Ves?; en el pasado, sólo unas pocas personas alcanzaban esta visión beatífica. Había mucha gente en el camino, buscando, pero sólo unos pocos alcanzaban la completa unión con Dios. Ahora creo que llegará más gente.

JK: Pero tú no sugieres que sólo es para unos pocos.

DH: En cierto sentido, vuelves a ser como un niño, que es lo que dijo Jesús: "A menos que seáis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos".

JK: Si tuvieras que resumir tu mensaje a las personas que no están familiarizadas con tus libros y talleres, ¿qué les dirías?

DH: Puedo resumirlo en seis palabras: "Yo no soy lo que parezco". Soy lo contrario de lo que parezco. Tú tienes "mi aspecto, mi apariencia", y yo tengo lo que soy. Y aquello desde lo que miro es diferente de lo que veo en el espejo. Cuando me miro al espejo, eso es lo que estoy mirando, pero desde lo que miro es Espacio. La diferencia es total, en todos los aspectos. Parezco ser un cuerpo sólido, pero "aquí" soy transparente: una vez más, una diferencia total. Parezco mirar desde dos ojos, mientras que "aquí" sólo hay un ojo.

JK: Esta visión es al mismo tiempo muy simple y muy profunda. Es una paradoja: es cambiarlo todo sin cambiar nada realmente. No hay nada que cambiar para ver "Esto".

DH: Las cosas profundas son simples. Si no es simple, no puede ser verdad. Pero las cosas simples son difíciles.

JK: La gente prefiere teorías complicadas.

DH: El ser humano detesta la simplicidad.

JK: Complicarlo es otra manera de evitarlo.

DH: Lo que haces es despertar a las cosas, no cambiar los eventos; simplemente "despiertas" a ellas. No tiene que ver con estructurar el mundo en el que estamos.

JK: ¿Es cierto que esta visión te ayuda a aceptar las cosas como son, que sientes menos la tentación de cambiar las cosas?

DH: Aquí hay una paradoja. Tienes mucha razón. Catherine y yo no decimos que queremos cambiar el mundo hacia la Utopía. Eso no va a ocurrir porque es imposible. Nuestra principal preocupación no es cambiar el mundo, nuestra preocupación es compartir esta visión del mundo desde su Fuente. Aunque no está dirigida a cambiar el mundo, es el cambio más profundo que se haya orquestado nunca.

JK: Verdaderamente es el cambio más profundo que puede ocurrir.

DH: Cuando Buda se iluminó, eso implicó necesariamente la iluminación de todos los seres conscientes. Y el Buda no podría haberse iluminado sin incluir la iluminación de todos los seres conscientes. Porque sólo el Uno puede estar iluminado, y no Jan o Douglas.

JK: Muchos buscadores piensan que mientras el ego se interponga en el camino, la iluminación no es posible. Que es imposible ver la Transparencia mientras nos identifiquemos con el ego.

DH: No sé cómo expresar esto [silencio]. Simplemente, en este momento estoy notando que "aquí" hay Espacio, y "allí" hay sillas y ventanas. Aquí sólo hay vacío. No hay que apartar el ego de mi camino y todo eso. Sólo está el ver, brillando con gran resplandor y claridad; no estoy atacando al "pequeño". La persona que hay "aquí" desaparece en favor de lo que ocurre a mi alrededor, y, verdaderamente, eso es todo lo que hay. Es absolutamente increíble. Aquí todo está a la vista, y no hay absolutamente nada que se interponga en su camino. Si tuviera que esperar hasta la desaparición del pequeño ego llamado Douglas Harding para ver "Esto", todavía seguiría esperando [risas].

JK: De modo que no hay necesidad de olvidar el ego y sus mecanismos.

DH: No me gusta usar la palabra "ego". Realmente no sé qué es un ego. Me parece que simplemente es un concepto con el que jugamos. Yo no hablo en términos abstractos, sino en términos experimentales, como por ejemplo un dedo apuntando hacia esta Nada. Me dedico a comerciar con conceptos que denomino "perceptos". Pero, una vez más, seamos cuidadosos con las palabras. Si quisiera enviar un mensaje a los lectores de esta entrevista, me gustaría pedirles que "hicieran algo" y que no se limitaran únicamente a leer esto.

JK: No quieres que creen nuevos conceptos. O que sólo piensen en lo que hemos dicho aquí.

DH: Exactamente. De modo que no acabemos esta entrevista con un concepto o idea. Acabemos con algo que los lectores tengan que hacer.

JK: Ése puede ser el mensaje último de la conversación: poner las cosas en práctica inmediatamente.

DH: Me gustarla decir al lector de esta entrevista: "Estás viendo marcas negras sobre el papel blanco que estás leyendo ahora mismo, y yo te invito enérgicamente a ver qué es lo que las está asimilando. De eso se trata. Ver quién, o más bien qué, está mirando. Es el Espacio el que las está asimilando. Éste es el punto, ésta es la situación o visión que quiero compartir: lo que estás mirando son palabras impresas, desde lo que estás mirando es Espacio para ellas.

JK: Y esto no es teoría, sólo es ver lo que somos, ahora mismo.

DH: Sí.

JK: Gracias, Douglas, por esta entrevista. Ha sido una alegría tener esta conversación y sentir tu entusiasmo. Y compartir esta visión. Gracias de nuevo.

DH: El placer ha sido mío.

(Extraído de: Esto es Ello por Jan Kersschot)
Fuente: The Headless Way
Notas:
  1. On Having No Head, en español ha sido traducido como "Vivir sin cabeza" (Kairós) y "No tener cabeza" (Sanz y Torres)
  2. Apuntar con el dedo a la propia cara y "ver" que apunta hacia la nada, a la pura conciencia, es uno de los experimentos de Douglas.
  3. Se describen experimentos similares en Nadie en Casa, capítulo 4, Gulaab Ediciones, Madrid, 2005.
  4. Cuando queda claro que no hay buscador espiritual, la necesidad de buscar desaparece.