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Artículos Advaita - Philip Renard (2008)

Introducción a 'Yo' es una Puerta

En la entrada presentada por los Tres Grandes del Advaita del siglo XX: Ramana Maharshi, Atmananda y Nisargadatta Maharaj
por Philip Renard
'yo' es una puerta

Una de las expresiones que se escuchan más a menudo en el camino de la auto-realización es "libérate del ego". ¿Qué se entiende realmente por esto?

Por supuesto, no se trata de la forma habitual del ego que todo el mundo reconoce como egoísmo e interés personal, porque está claro que el egoísmo es de hecho rechazado por todo el mundo, esté en un camino de liberación o no. Liberarse de esta clase "burdo" de ego no es suficiente si realmente quieres la liberación.

El ego que es mencionado por los maestros de las vías de liberación vedántica y budista siendo el principal obstáculo, es una actividad del pensamiento, en la que uno se identifica con una figura externa que consecuentemente puede ser vista y juzgada. Una figura que podría ser imaginada como "superior" o "inferior" a otras figuras.

Este ego, en realidad, consiste en actos de comparación. También podría ser llamado "auto- consciencia", con todo lo que implica la inhibición de la espontaneidad o la vitalidad. Se refiere a la función de dividir, una ranura habitual por la que uno mira a otra parte del mismo ego desde un punto de vista crítico, y lo bombardea con opiniones encontradas. Una característica principal del ego es el apego a las opiniones sobre uno mismo. Es decir, se construye una imagen de sí mismo, que no quiere que se disuelva y prefiere seguir como está. Esto es lo que llamamos la "persona"; es el mantenimiento de la imagen de sí mismo. Cuando procede de la "persona", cada actividad consciente del cuerpo-mente implica la suposición de que hay un "yo" haciendo algo, y que ese "yo" es una entidad permanente, perdurable.

Yo prefiero llamarlo "el yo", en lugar de "ego", porque así es más fácil de reconocerlo como algo más sutil que el "burdo ego" mencionado anteriormente, a pesar de que los dos fluyen entre sí. La principal diferencia, se podría decir, es que en el caso del "burdo" ego son otros los que te molestan y son molestados por ti, mientras que en el caso de este sutil "yo" eres tú el que está molestándose a sí mismo.

Tanto los budistas como los vedantistas están de acuerdo en que este sutil "yo" debe ser abandonado si quieres la liberación, pero no están de acuerdo en la terminología ni cómo la creencia en este "yo" puede ser aniquilada. Los budistas dicen: "No hay una entidad en absoluto, no hay 'sí mismo' o 'yo, sólo una secuencia de procesos físicos y psíquicos causativamente condicionados". Por lo demás no hablan de un "yo". Incluso desaprueban hablar en términos de un "yo", por ejemplo, en una declaración como "Cuando consideramos la naturaleza de este conocimiento como "yo" o "mí", y nos aferramos a ese concepto – se trata de un punto de vista estrecho, y es confuso, erróneo". (1)

Sin embargo, en el Dzogchen, el núcleo no-dualista radical del budismo tibetano de donde procede la última cita, se han producido en el pasado una serie de textos en los que se utiliza el término "yo", incluso con énfasis, para señalar el principio más elevado, por ser la "majestuosa creatividad del universo". En uno de los textos fundamentales del Dzogchen, el Gyalpo Kunje, se dice: "Yo, la creatividad del universo, la presencia pura y total, soy el verdadero corazón de todas las actividades espirituales", y "Porque todos los fenómenos no son más que yo, el único creador de todo, soy la experiencia decisiva de todo". (2) De textos como éstos se hace evidente cuán comparativo es en realidad el término "yo". El mismo término que merece ser rechazado como siendo un error, al parecer también se usa para indicar el principio más elevado.

El término "yo" a menudo se pone en boca de lo Último, o el Ser Supremo, en las escrituras de las religiones monoteístas; parece ser que en su origen el "yo" incluso pertenece a su nombre. En su pregunta que le fue permitido oír el nombre de Dios, Moisés (que ha sido reconocido como líder religioso y profeta por judios, cristianos y musulmanes) recibió la respuesta: "Yo soy el que yo soy (Eyeh Asher Eyeh)". (3) Este bien puede ser el nombre de nombres. Lo esencial que se "dirige" a sí mismo. Sri Ramana Maharshi, uno de los maestros destacados en este libro, dijo acerca de este nombre que no existe una definición de Dios tan exacta que esta. (4) Se remitía a esta declaración en varias ocasiones. Una vez declaró: "Se dice: «Yo soy el que Yo soy». Eso significa que una persona debe permanecer como el «yo». Él es siempre sólo el «yo». Él no es nada más". (5)

Esta forma de expresión no es muy habitual en una religión monoteísta. El cambio del Ser Supremo, a través de un nombre idéntico, hacia mí, un ser mortal, no es habitual. Por lo general, se mantiene una distancia, una brecha. Lo Último es inmenso y yo soy pequeño. Es por eso que hablar de lo Último en primera persona gramatical, literalmente "yo", no es, en general, habitual en la religión. No, es común hablar en tercera persona, por lo general "Él"; lo que significa un hablar acerca de Él. Si los textos son puestos en segunda persona, como en el fraseo de un diálogo, por ejemplo el libro de Job, esto ya es visible. El lenguaje es algo más directo. (6) El lector puede sentirse más implicado.

Sin embargo, es una cosa diferente cuando se indica a uno mismo y a lo Último con la misma palabra, es decir, en primera persona, contribuyendo así a reducir la tan profunda brecha. Ramana Maharshi era bastante impresionante dando credibilidad para reducir esta brecha. Una y otra vez, mostraba que la Realidad es eso que cuenta en la religión, una Realidad que es no-dualista – lo que significa que las opiniones contradictorias sobre lo Último no son reales, ya que la Realidad las precede. Un ejemplo de un tema controvertido es la cuestión de si Dios es personal o impersonal. Pero para Ramana no había contraposición. A la pregunta de si Dios es personal o no, respondió: "Sí, Él es siempre la primera persona, el «yo», siempre presente ante ti. Debido a que das prioridad a las cosas mundanas, Dios parece haber retrocedido a un segundo plano. Si renuncias a todo lo demás y sólo a Él buscas, Él solo permanecerá como el «yo», el Sí mismo". (7) Esta es una invitación a ver que "las cosas mundanas" (es decir, todo lo que son objetos para nosotros) sólo existen gracias al conocimiento de ellas, y que Dios nunca es un objeto a ser conocido. Entonces es evidente que Eso que no es un objeto no puede ser diferente de Eso que está conociendo ahora – un "saber interno" o visión de sí mismo. Este saber interno o visión es el ininterrumpido "yo". Es lo más inmediato que hay. Incluso el "siempre presente ante ti", como en la cita de Ramana, está, en comparación, lejos de ser sólo una forma de hablar.

"En el principio este (mundo) era sólo el yo (atma), en la forma de una persona (purusha)", se afirmaba en el Upanishad más antiguo, ya en el siglo VIII antes de Cristo. "Mirando a su alrededor, no vio otra cosa que el yo. Él primero dijo: 'Yo soy'. Por tanto, surgió el nombre de "yo" (aham). Por eso, incluso hasta en nuestros días cuando uno habla, dice primero 'Este soy yo' y luego dice cualquier otro nombre que pueda tener". (8) Ramana añadió a esto, hablando de la palabra aham ('yo'): "Ese es el nombre original de la Realidad". ..."Aham es el primer nombre de Dios. La primera letra en sánscrito es A, y la última letra Ha – y Aha por lo tanto lo incluye todo, desde el principio al fin". (9) - (1*)

En el Vedanta Advaita, una de las tradiciones que surgieron de los Upanishads, el término "yo" (aham) se usa varias veces – por lo general para indicar el ego, la entidad separada, pero con frecuencia también para mostrar por medio de este término familiar la entrada para reconocerse a uno mismo como el Principio Último.

Son famosos los fragmentos de texto en los que la Gran Declaración "Yo soy el Absoluto (Aham Brahma asmi)" es enfatizada y comentada por Shankara y sus estudiantes y seguidores. (10) Esta declaración fue hecha en el Upanishad que fue citado anteriormente, en realidad en línea con ese fragmento de texto. Dice: "Brahman, en realidad, era este [universo entero] al principio. Se conocía a sí mismo sólo como 'yo soy Brahman'." (11)

Sri Nisargadatta Maharaj, el maestro que se estudia en el capítulo 3, puso el título de su libro que apareció en lengua inglesa I am That (Yo soy Eso). En la tradición Advaita el término "Eso" significa el Absoluto. En cierto modo, se podría decir que por esta declaración Nisargadatta se unió a la tradición Advaita, pero eso es sólo parcialmente cierto. Él apuntaba a la esencia del Advaita, en efecto, pero al mismo tiempo, muy a menudo rechazaba todo tipo de tradición, no sólo la del Advaita – sino que en realidad también rechazaba todo lo que siempre haya sido escrito, incluso los Upanishads. Ver que tú eres "Eso", la Conciencia Absoluta, era lo único que le importaba. Consideraba el resto como filosofía innecesaria.

Nisargadatta toca un punto crucial aquí, que debe ser reconocido, en mi opinión. El punto es que no importa lo grande que una cierta tradición pueda haber sido en su esencia, es posible que no haya logrado mantenerse libre de rigidez. Ya sea que esto haya sido causado por un exceso de énfasis en la argumentación filosófica, o una participación en los rituales o compromisos y prohibiciones ascéticas – la rigidez a menudo se puede identificar, también en la escuela del Vedanta Advaita de Shankara.

Aunque los otros dos maestros que aparecen en este libro aparentemente hablaron, algo más de lo que lo hizo Nisargadatta, el idioma de la escolástica Advaita, también pueden ser considerados como restauradores de la esencia primigenia del Advaita – o dicho de otra manera, la esencia del verdadero no-dualismo, que no reconoce las restricciones religiosas o étnicas. Los tres demostraron que el no-dualismo es verdaderamente universal y no una rama del hinduismo. Ramana Maharshi, que normalmente adoptaba la terminología del Vedanta Advaita, podría ser muy crítico sobre el Advaita, como si no tuviera parte en ello. En particular no podía apreciar su filosofar y clasificar interminables. (12)

Shri Atmananda, también conocido como Shri Krishna Menon, el maestro destacado en el capítulo 2, estaba aparentemente más establecido en la tradición del Vedanta de Shankara. Por lo menos, muy a menudo hablaba con palabras de alabanza acerca de él. Dijo, por ejemplo: "El Vedanta es, en sentido estricto, el cumplimiento de todas las religiones", y "El Vedanta es realmente una bomba atómica espiritual, y no es de extrañar que los intelectuales tiemblan al acercarse a él". (13) Pero a pesar de su discurso entusiasta, no es miembro de la forma escolástica (y condicional) que la tradición de Shankara adoptó.

Los tres maestros que son estudiados en este libro, están exentos de cualquier esquema religioso, por lo tanto son especialmente adecuados como fuente de enseñanza para los occidentales. Considero a estos tres, Ramana Maharshi, Atmananda y Nisargadatta Maharaj, como los "Tres Grandes" del Vedanta Advaita del siglo XX. Para mí, ellos son los que redujeron el Advaita a su esencia: el reconocimiento directo de tu verdadera naturaleza. Los tres utilizaron la palabra "yo" como un término integrante para señalar el Principio Último: los dos primeros hablaban en términos de "Yo-Yo" y "Yo"-Principio respectivamente, y Nisargadatta ofreció su enfoque en dos pasos: "Yo soy"-principio y "Yo, el Absoluto". Con esto demostraron que el camino es una vía directa en primer lugar, una vía que no se puede encontrar en ningún otro lugar que no seas tú, con la experiencia directa del "yo". Yo no conozco ningún maestro o escritor, de Oriente u Occidente, que haya investigado la verdad de lo que realmente es el "yo" tan a fondo como estos tres. No conozco tampoco a ningún maestro que haya demostrado de una manera comparable cómo el "yo" es realmente la entrada hacia el más inmediato lo-que-es. Estos tres maestros han demostrado claramente que el verdadero Advaita, el verdadero no-dualismo, no es un camino de conocimiento o de filosofía, sino un camino sin métodos, un camino "sin caminos" de liberación, una invitación a ir a ninguna parte.

Este folleto el "yo" es una Puerta está dedicado a este tema. Se da una visión de la esencia del Vedanta Advaita, cuyo núcleo es la actual realización de la libertad. Ofrece una breve descripción del fenómeno de por qué en el Advaita de los "Tres Grandes" se mantiene el término "yo", incluso para designar el más alto nivel de la Realidad, el nivel que es anterior y más allá de la persona. Mantener este término es una ayuda, ya que señala que el sentido del "yo", que parece pertenecer obviamente a una persona, es en realidad más profundo que esta persona temporal, y que este sentido del "yo" está ininterrumpidamente presente, incluso ahora mismo. Así que no es necesario eliminar o excluir algo, para estar en contacto con la Realidad que tú eres. El "yo" significa Eso que es Luz ilimitada y Libertad absoluta.

El "yo" es lo que dice todo el mundo. El "yo" es lo más cercano que hay de cualquiera. Todo el mundo lo reconoce como lo más familiar, completamente "uno mismo", ya ahora. Se trata de la auto-realización: tienes que ver la verdad tú mismo y realizarla. El "yo" es lo que siempre está presente, que resulta ser la entrada a la Verdad. La entrada no estará en ningún otro lugar, no es necesario buscarla. No tienes que ir a ninguna parte para experimentar el "yo". Dondequiera que vayas, tú ya estás ahí. El "yo" ya está ahí. El "yo" es una puerta, y siempre está abierta.

Philip Renard, 2008

1 *. Este modo de hablar es semejante al utilizado en el libro bíblico del Apocalipsis de San Juan: "Yo soy el Alfa y el Omega, el primero y el último, el principio y el fin". (Apocalipsis 22:13; el alfa y el omega son la primera y la última letra del alfabeto griego).

Notas:
  1. Tsoknyi Rinpoche, Carefree Dignity. Discourses on Training in the Nature of Mind. Katmandú: Rangjung Yeshe, 1998, p. 31. Tsoknyi es un hijo del gran maestro de Dzogchen Tulku Urgyen Rinpoche (1920-1996).
  2. Se trata de dos declaraciones de el Kunjed Gyalpo, una antigua escritura tantra que ha sido muy influyente en el Dzogchen. Han sido citadas por el gran maestro del siglo XIV Longchenpa, y comentado en varios de sus propios textos. La primera cita es de su You Are the Eyes of the World, traducido por Kennard Lipman y Merrill Peterson (Novato, CA: Lotsawa, 1987), p. 23. La segunda cita es del A Treasure Trove of Scriptural Transmission de Longchenpa, traducido por Richard Barron (Junction City, CA: Padma, 2001), p. 198. Otros dos ejemplos de antiguas escrituras del tantra en el Dzogchen en el que el término "yo" ha sido enfáticamente utilizado, son Rigpa Rangshar y Kuntu Zangpo Longtrub.
  3. Éxodo / Shemot 03:14.
  4. Talks, nr. 106.
  5. Talks, nr. 354.
  6. "La relación con el Thou [Tú] es directa", Martin Buber escribe en I and Thou (originalmente en alemán: Ich und Du, 1923). En este libro Buber subraya la profunda diferencia entre una relación de "tú" y "eso".
  7. Gospel, p. 55.
  8. Brihad-aranyaka Upanishad I.4.1. Traducido por S. Radhakrishnan, The Principal Upanisads. Londres: G. Allen & Unwin, 1953, p. 163.
  9. Respectivamente en Talks, nr. 518; y Day by Day with Bhagavan, p. 54. Véase también Gospel, p. 81. Él agregó: "El 'yo' es el nombre de Dios. Es el primero y más grande de todos los mantras. Incluso el OM es secundario a éste"; en Day by Day with Bhagavan, p. 287. Ante el énfasis en Aha(m) inadvertidamente tengo que pensar en la expresión "Aha-Erlebnis", de Karl Bühler (1879-1963, contemporáneo de Ramana Maharshi). En el sistema de escritura en el que el sánscrito está escrito, el final -m (la última letra en Aham) se muestra con un punto, situado encima de la letra que precede a la m. Esta última -m ha sido llamado anusvara, "eso que sigue a las vocales". Véase acerca de A, Ha y -m también Marcos Dyczkowski, The Doctrine of Vibration (Albany, NY:. SUNY Press, 1987, p 186-189). Ahí el Aham se muestra como símbolo de la unión de Shiva (A) y Shakti (Ha), siendo la última -m la vibración y la conciencia pura del "yo", que emana de su unión.
  10. Aunque estos pasajes no han llegado a ser tan famosos como los dedicados a Tat tvam asi ("Tú eres Eso"), han sido más influyentes del mismo modo. Shankara hizo un comentario sobre la declaración "Yo soy el Absoluto" por ejemplo en su Upadesha Sahasri (Las Mil Enseñanzas); ver ahí 6.6, 7.1, 8.2, 10.10, 11.6, 7, 8, 12.11, 13.18, 21, 14.12, 18.225, 226. 227. Para la traducción ver Anthony J. Alston, The Thousand Teachings (Upadesa Sahasri) of Sri Samkaracarya. Londres: Shanti Sadan, 1990.
  11. Brihad-aranyaka Upanishad I.4.10. En The Principal Upanisads (para más detalles véase la nota 8), p. 168.
  12. Talks, nr. 392, Guru Ramana, p. 58.
  13. Discourses, nr. 661; vol. 2 p. 76 (1ª ed. P. 235), y nr. 470; vol. 1 p. 233 (1ª ed. p. 177).
Fuente: Advaya - Universal Non-Dualism