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Artículos Advaita - Nathan Gill (2005)

Ya estás despierto - Nathan Gill

por Herman Snijders
Nathan Gill

Si ya estás cansado de buscar el oro espiritual, entonces debes leer el libro de Nathan Gill "Ya estás despierto".

Para Gill la totalidad se compone de la consciencia y del contenido de la consciencia. La consciencia es la pantalla de cine y el contenido de la consciencia es la película. Juntos forman una unidad indivisible, o saber innato.

"Yo hablo de la Conciencia, Unidad, Totalidad, con sus dos aspectos simultáneos de consciencia y contenido de la consciencia. Estos dos aspectos —consciencia y contenido de la consciencia— no están separados: son uno. La consciencia es el registro o cognición de todo lo que aparece en el presente como el contenido de la consciencia."

Generalmente, el conocimiento como parte de la unidad pasa desapercibido.

"La consciencia está desprovista de toda cualidad, por lo tanto se pasa por alto."

De acuerdo con Gill, el aspecto contenido del saber innato tiene un efecto hipnótico —en el sentido de que nos hace olvidar al Todo.

"La Unidad ya es tu verdadera naturaleza. la Unidad, te estás viendo siempre a ti misma en todas esas formas, pero este hecho se pasa por alto a causa del embelesamiento que produce el relato mental."

Es decir, el yo-pensamiento que nos hace perder de vista la unidad y nos hace sentirnos separados.

"Con la identificación del «yo», todos los demás pensamientos se convierten en «mis» pensamientos, y esta sucesión aparente de pensamientos es lo que se conoce como «mente» o auto-conciencia psicológica."

En realidad solamente hay ver y no alguien que ve.

"En realidad, sólo existe «ver» permanentemente pero, a veces, se produce el juego de la identificación con el personaje, de forma que da la sensación de que el personaje es el que ve, el que actúa, etc."

La tensión entre la separación y nuestro conocimiento intuitivo de nuestra verdadera naturaleza hace que la búsqueda surja.

"Cuando predomina la identificación con el personaje, se tiene la sensación de separación de todo lo demás. Con esta sensación de separación, al mismo tiempo se intuye que nuestra verdadera naturaleza es la Unidad, y esta disparidad se manifiesta en la obra teatral de la vida como un impulso para buscar la Unidad."

Sin embargo, la búsqueda es sólo un pensamiento que surge en la consciencia.

"En el relato mental existe la búsqueda de un significado y de una forma de escapar de todo eso. Sin embargo cuando se ve que no es más que un cuento que surge en el presente y que su prolongación hacia el pasado y el futuro sólo existe en la mente, esa búsqueda de la unidad pierde su cariz de seriedad y no se produce más que la constatación del contenido actual de la consciencia. Es una presencia ya existente, una Unidad ya existente."

Gill analiza una serie de ideas en torno al tema de la búsqueda. Por ejemplo, plantea la idea de que la búsqueda de la unidad es un tipo especial de búsqueda.

"La búsqueda adopta muchas formas distintas... Puede ser la búsqueda de intentar jugar el mejor partido de fútbol, de buscar un coche nuevo, o de superar una sensación de ansiedad o lo que sea."

También habla de la idea de que debemos salir fuera del contenido.

"Esa idea de que el contenido de la consciencia no tiene importancia es un concepto erróneo. Se deriva de la idea tradicional de espiritualidad, que consiste en intentar escapar de lo material, o del contenido. De ahí que, con frecuencia, se rechace lo material. Sin embargo, si sólo existe Conciencia —que es tanto consciencia como su contenido— entonces el contenido es completa e igualmente tan importante como la consciencia... Fuera de la película no hay nada. No hay más que la película y el hecho actual de constatarla desde dentro."

Gill también advierte sobre la espera de la realización como un momento especial en el futuro.

"Hay un sutil juego de espera de que algo aparezca diferentemente, algún tipo de "acontecimiento" o experiencia de confirmación. Pero, ¿qué confirmación se necesita para la presencia? Si se proyecta como un despertar que sucederá en el futuro, entonces algo se está pasando por alto. Lo único que ya existe es estar despierto, que puede o no puede ser reconocido. Sin estar despierto, nada de esto podría aparecer."

Buscar algo especial sólo perturba la paz que ya está ahí.

"La paz que se busca está cubierta por la búsqueda de la paz."

Por lo que se refiere Gill muy poco tiene que ser cambiado. Por lo tanto, el yo no tiene por qué desaparecer.

"No hace falta que el yo desaparezca por completo. Si tenemos saber innato porque somos conscientes de nuestra verdadera naturaleza, entonces no importa lo que aparezca, da igual que aparezca el yo o que esté ausente... Está lo que parece ser un personaje, pero su historia personal ya no se toma en serio. Cuando simplemente se reconoce que el yo es sólo otro pensamiento, no es necesario que el yo desaparezca completa o permanentemente, y está perfectamente bien que este "yo" vaya y venga."

La separación continúa existiendo como una función del juego.

"Todavía existe sin embargo, la apariencia de separación, distancia, perspectiva, como un aspecto funcional de la obra teatral, como parte del guión. Sin esa aparente distancia y separación, la obra no podría representarse. Aunque todavía se mantenga la aparición de ser este personaje, existe el reconocimiento de que eso no es todo lo que somos. No somos solamente la persona sino también la posibilidad de constatarla —la consciencia, así como su contenido. La Unidad es todo eso, incluida la aparente separación. No se trata de que algo deba cambiar —ahora mismo, ya hay consciencia, y esa consciencia está constatando el contenido de la consciencia en este preciso momento."

Siguen habiendo problemas, pero sin un alguien que se atribuya los problemas.

"Todos los problemas siguen ahí, pero ya no existe identificación con ellos. Ya no existe el movimiento de escapar de ellos. Ya no son mis emociones, mis pensamientos, etc. El cuento ya no es mi cuento. El yo ha quedado desenmascarado. Puede que surja algo de agitación, pero suele desaparecer rápidamente porque ya no existe el cuento del yo al que se pueda adherir. En el momento presente, existe Lo-Que-Es, tanto si le ponemos la etiqueta de fantástico como la de mediocre."

De acuerdo con Gill, no puedes hacer nada para ser consciente.

"El guión tiene el piloto automático, todo sucede de forma automática: la identificación aparente con el personaje, la dedicación a la búsqueda y quizás, después, la aparición del reconocimiento de la Unidad en el guión. no te puedes entregar, ¿qué se entrega? Se produce una entrega aparente, pero no existe un alguien que se entregue."

Además Gill tiene esto que decir al respecto:

"Existe este embelesamiento cuando surge el cuento de que yo necesito ser consciente de la consciencia. Pero cuando el embelesamiento queda desenmascarado, la lucha del yo por ser consciente se vuelve obsoleta. El yo es incapaz de hacer nada al respecto, es incapaz de desembelesarse a sí mismo porque él es parte integrante del embelesamiento."

Los pensamientos que se pueden alcanzar son también parte del juego.

"El guión tiene puesto el piloto automático e incluye la aparición de todos esos miedos y de toda esa ansiedad por no conseguir ver. No es más que una indicación de que lo único que existe de por sí es «estar despierto», la Unidad y, quizás, un relato que trata sobre la incapacidad de conseguirlo. Cuando se ve que es así, desaparece la tensión."

Si se ve que no hay nada que alcanzar entonces la relajación puede suceder.

"Cuando el embelesamiento con el relato mental queda desenmascarado, la contracción de la tensión y de la búsqueda se liberan. Hay un desahogo —no un deseo de escapar. Ese desahogo siempre está ahí, sólo que está velado por la tensión derivada del embelesamiento. Cuando desaparece esa tensión, la vida aparente del personaje sigue existiendo pero ya no es mi vida. Una vez más, en otras palabras: "Cuando hay un reconocimiento de que esto es una obra de teatro, entonces el deseo de cambiarla ya no aparece para nada en absoluto. Esa agitación que es la búsqueda desaparece. La representación teatral continúa pero sin la tensión de la búsqueda. El embelesamiento queda desenmascarado. El yo que haría algo queda desenmascarado. Y se vive una vida ordinaria con este saber innato. Así que no es que haya necesariamente dicha, pero hay una facilidad para todo."