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La sencillez de lo que es (Parte 2 de 3)

por Joan Tollifson
Joan Tollifson

Lo que se está señalado aquí no es algo que se pueda formular, agarrar y poseer. El Zen, el Advaita, el Dzogchen, el Taoísmo, la indagación meditativa, el poder del ahora, la presencia-conciencia, la no-dualidad radical ― muchos nombres se han dado a esta vivencia. El peligro de los nombres es que con mucha facilidad se solidifican, codifican y se adormecen en el dogma. Lo siguiente que sabemos, es que tenemos sacerdotes, escrituras, linajes, doctrinas, guerras santas, blogs ― formas correctas y formas equivocadas. Puedes considerarte a ti mismo como un libre-pensador y anti-autoritario, pero esta tendencia hacia el dogmatismo, el fundamentalismo y el autoritarismo puede adoptar formas cada vez más sutiles. Es fácil verlo "ahí fuera" que verlo en uno mismo. Frente a la incertidumbre y la inseguridad, queremos respuestas y consuelo. Es fácil caer en la creencia en algo, y luego en la identificación con esas creencias, y luego en su defensa a muerte (literal o metafóricamente). La creencia está siempre ensombrecida por la duda. Deja de lado todo lo que pueda ser puesto en duda, y mira lo que queda. Lo que está más allá de la duda no cuesta ningún esfuerzo mantenerlo.

La capacidad de pensar en formas muy complejas y abstractas es a la vez nuestro mayor regalo y nuestra mayor fuente de sufrimiento. Las reacciones y comportamientos que tienen mucho sentido en la naturaleza a menudo se vuelven inútiles o destructivos cuando se tratan de llevar al ámbito psicológico. Reaccionamos a un comentario insultante de la misma manera en que reaccionamos ante un tigre que nos ataca, o que buscamos la iluminación "ahí fuera" de la misma manera que buscamos alimento y refugio, y terminamos con ansiedad, depresión, insomnio y malestar general. Podríamos decir que el despertar es una cuestión de ver a través de la ilusión, discernir la diferencia entre lo que es real y lo que es imaginación. Despertar no significa no volver a pensar nunca o tirar todos los mapas conceptuales, pero sí significa ser capaz de ver (en el momento presente) la diferencia entre el mapa y el territorio, y este ver se vuelve cada vez más sutil y refinado.

El pensamiento no es el enemigo. En cuestiones prácticas, el pensamiento tiene sentido. Es una herramienta maravillosa. Pero gran parte, tal vez la mayoría, de nuestro pensamiento no tiene nada que ver con las cuestiones prácticas. En cambio, es una especie de dar vueltas habitualmente a lo mismo, persiguiendo fantasmas mentales, luchando con fantasmas, obsesionado con sueños. Este tipo de pensamiento nunca funciona de verdad o no nos satisface en la forma en que queremos. Si prestas cuidadosa atención a esto, comenzarás a notar lo doloroso que es, y sin embargo, también lo convincente que es. Es muy parecido a una adicción. De hecho, podríamos decir que este tipo de pensamiento es nuestra adicción más arraigada. También puedes observar que todos estos pensamientos obsesivos se centran alrededor del "yo" ficticio de alguna manera u otra: "yo" evalúo, "yo" juzgo, "yo" trato de hacerme (o varios grupos con los que me identifico) más feliz, seguro, poderoso o iluminado. El despertar no se trata de llevar la historia de "mí" a una conclusión satisfactoria. Se trata de ver a través de la historia. Se trata de reconocer que la historia aparece y desaparece en el campo ilimitado de la conciencia. La historia es efímera, insustancial, intermitente, fugaz. Despertar no significa que olvides tu nombre o tu historia de vida, o que pierdas todo el sentido de ser un individuo en particular. Simplemente significa reconocer que todo eso es una apariencia momentánea de la conciencia, una especie de juego de ensueño.

 

En algunos círculos espirituales, existe una considerable preocupación por tener un despertar "big bang", imaginando que hay alguna línea en la arena que "tú" cruzas, después de lo cual el espejismo de la encapsulación se ha terminado para siempre de manera irrevocable, y después ¡"tú" eres un sabio liberado por fin! Entre los llamados buscadores, a menudo hay una gran fascinación por los maestros, sabios y gurús que han cruzado supuestamente esa línea mítica. Todo el mundo quiere escuchar su historia. Y, sobre todo, ¡queremos saber cómo esta misma cosa maravillosa puede pasarme a mí! ¿Es posible ver que esta es la misma vieja historia sobre mí? Puede haber personas (pero siempre sólo en la película de sueño de la vida de vigilia) que han tenido todo tipo de experiencias increíbles, pero la iluminación es el final de aquel que se preocupa por estar iluminado o no iluminado. Es la constatación de que no hay, y nunca ha habido una persona separada que alcance la iluminación. Y por más que aparezca muchas veces el espejismo de la encapsulación, siempre es sólo un espejismo. Y no soy "yo" el que despierta de este espejismo ¡porque "yo" es el espejismo! En realidad, no soy "yo" quien hace algo.

Mientras "tú" estás leyendo estas palabras ahora mismo, las pequeñas marcas que aparecen en esta página en varias combinaciones se ven y al instante se traducen en significado. ¿Hay alguien haciendo esta notable actividad, supervisando todos estos elaborados procesos ópticos y neurológicos, o todo sucede por su cuenta de forma automática? Nosotros decimos: "yo" estoy leyendo, "yo" estoy viendo, "yo" estoy escuchando, "yo" estoy pensando, "yo" dejé de fumar, "yo" comí demasiado. Pero, ¿qué es ese "yo" exactamente? ¿Sabes (o controlas) "tú" realmente cuál será "tu" siguiente pensamiento o "tu" siguiente acción?

Aquí mismo, existe la capacidad de poner atención en tu pie izquierdo y mover los dedos de los pies. Pero, ¿cómo sucedió realmente todo y qué lo inició? ¿De dónde vienen la voluntad y la intención? Una vez que la mente trata de capturar en palabras lo que está ocurriendo, crea instantáneamente el espejismo de la dualidad. De repente estamos aparentemente perdidos en problemas y enigmas imaginarios: ¿Tengo libre albedrío? Si es así, ¿por qué hago cosas que no quiero hacer? ¿Cómo puedo cambiar? ¿Qué tengo que hacer? ¿Puedo hacer algo? ¿Existo?

Todo esto es pensamiento. Siempre que hay confusión y búsqueda, es un indicio de que el pensamiento está ocupado persiguiendo su propia cola. La realidad es simple. El momento presente es simple. Aquí, no hay confusión, no hay problema, no hay libre albedrío, ni ausencia de libre albedrío. Simplemente tú estás haciendo lo que sea que estés haciendo. Y en realidad, no hay "tú" haciendo nada de eso. Ese "tú" es una ocurrencia posterior, una imagen mental, una convención gramatical, una reificación de un poco de flujo energético que es verdaderamente nada (no-cosa) en absoluto. En realidad, la vida está simplemente viviéndose a si misma a través de la apariencia de "tú" y "yo". Verdaderamente ver esto elimina toda culpabilidad y lamento.

Dada la combinación "equivocada" de genética, neuroquímica, condicionamiento, provocación y oportunidad, lo que consideramos como cosas horribles pueden suceder. "Yo" podría ser el perpetrador de tales cosas, o podrías ser "tú". Y aunque sin duda querríamos que un asesino en serie o un abusador de niños fuera encarcelado como protección para todas las personas; al mismo tiempo, si miramos profundamente, podemos ver que no son culpables. Nadie podría cometer atrocidades si realmente tuviera una opción, si fueran realmente libres. Mirando de cerca, se puede ver que si "yo" estuviera en "sus" zapatos (es decir, si "yo" tuviera la misma combinación de genética, neuroquímica, condicionamiento, provocación, y oportunidad), entonces "yo" haría exactamente lo mismo que "ellos" hicieron, porque no hay "yo" ni "ellos" aparte de los "zapatos" (las diez millones de condiciones ― naturaleza y crianza).

¿Eso quiere decir que debemos ser totalmente pasivos o inertes o quizá violentamente licenciosos porque, "Todo está simplemente ocurriendo", y "No tenemos elección"? No. Significa que el "yo" que podría aparentemente optar por ser de esta manera o de otra es un fantasma, una imagen mental sin sustancia. ¿Significa eso que somos impotentes, que nada se puede hacer?

En lugar de dar una respuesta conceptual (sí o no), ¿es posible vivir con la pregunta, no saber? Observa cuidadosamente cómo ocurren las acciones, porque las elecciones se realizan y las decisiones se llevan a cabo ―desde las más pequeñas, como levantarse o no de la silla, a las grandes como casarse o trasladarse a otro país― mira cuidadosamente. Mira si puedes encontrar al que tiene el control, o si se puedes captar el momento decisivo, o si puedes explicar cómo todo sucede. Puedes descubrir que no puedes encontrar a nadie al timón o decir cómo es que "tú" haces las cosas más simples, como levantar el brazo o leer estas palabras. Por otro lado, realmente tampoco puedes decir que no puedes hacer las cosas, porque hay aquí claramente una capacidad para actuar. Simplemente no puedes localizar (conceptualmente) exactamente lo que es o cómo funciona. Y cuanta más conciencia se pone en cualquier actividad en particular, más refinada parece ser la actividad y la conciencia, y más posibilidades se abren. Pero, ¿quién trae conciencia a una actividad? ¿Hay una opción implicada? Puedes ver que las palabras y los conceptos simplemente no pueden contener la realidad.

Aquí, en la realidad no-conceptual, está la capacidad de respuesta y la inteligencia natural, la elección sin elección o el esfuerzo sin esfuerzo que ejerce la vida misma: la respiración, la circulación de la sangre, el pensamiento, la conciencia de pensar, soñar, despertar, aparecer, desaparecer ― una inmediatez indivisible en la que no hay nada separado que tenga o no tenga libre albedrío, que cause o sea causado, que nazca o muera, sea iluminado o no iluminado.

El pensamiento aparentemente divide esta inmediatez. Impone una rejilla encima de la indivisibilidad de la realidad y conceptualmente la ordena en cuadraditos o casillas. Luego imagina que la Casilla A causa la Casilla B, o que la Casilla B es el resultado de la Casilla A, o que la Casilla A tiene libre albedrío para elegir entre la Casilla B y la Casilla C, o que la Casilla A viene antes que la Casilla B en el tiempo y el espacio. Esto es todo imaginación, una manera de conceptualizar. Las casillas no están realmente separadas; los límites en realidad no existen; son sólo conceptuales, como lo son las relaciones imaginarias entre las casillas, incluyendo el tiempo y el espacio. Las casillas en realidad no están relacionadas en absoluto porque no son dos. Y este proceso de pensamiento que impone rejillas conceptuales en la totalidad es en sí mismo un aspecto de la misma totalidad, como es la conciencia que ve a través de las rejillas imaginarias. Todo está incluido en el Absoluto. Podríamos decir que lo Absoluto incluye lo relativo (el mundo de las rejillas aparentes), pero no está limitado por él. Despertar no significa ignorar, descartar o negar la realidad relativa, sino que el despertar ve a través de ella. Reconoce la vacuidad de todo. Pero en la realidad relativa, el espectáculo continúa, y tú (como un personaje aparente) desempeñas tu parte, aparentemente tomando decisiones y ejecutando acciones.

Lo que a menudo llamamos elecciones son simplemente pensamientos que surgen espontáneamente que pueden o no pueden ser seguidos por el resultado que parecen escoger. Un pensamiento como "(yo) voy a dejar de fumar" surge por sí mismo de los diez millones de condiciones y puede o no puede ser seguido por la cesación de fumar debido a que ese pensamiento no tiene poder. El "yo" al que se refiere es un espejismo impotente, una ilusión. Un espejismo no puede optar por hacer (o no hacer) nada. Desde la perspectiva de este fragmento-espejismo imaginario ("yo"), esta idea de no tener opción ni libre albedrío suena horrible, como si "yo" fuera entonces como un robot sin control. Pero este aparente dilema se desvanece en el aire con la realización (comprensión) de que en primer lugar no hay un "yo" aquí que sea limitado o libre. Las acciones ocurren, los deseos y las intenciones y las aspiraciones ocurren, el aprendizaje ocurre ― pero es todo un acontecimiento total e indiviso.

Los patrones de pensamiento habituales y la existencia condicionada en realidad son bastante robóticos y mecánicos, pero ¿qué pasa con la conciencia que está contemplando todo esto e iluminándolo ― es la conciencia mecánica y condicionada? ¿Está limitada de alguna manera? Si buscas la conciencia, nunca encontrarás nada, porque no es un objeto fuera de la vista. Es el vacío (emptiness) de toda forma aparente, la no-cosi-dad, la totalidad (wholeness), lo ilimitado (boundlessness), la vitalidad (aliveness), el estado despierto (awakeness).

 

Cuando buscas al conocedor o el conocer que sabe que "yo estoy aquí", o cuando buscas la conciencia o lo ilimitado, no encuentras nada que puedas agarrar, o comprender, y sin embargo, ¡encuentras todo! Sabes que tú (como presencia-conciencia) está aquí, y lo sabes con certeza absoluta. Estar aquí está fuera de toda duda. La presencia Aquí/Ahora es innegable.

Ninguna palabra puede contener o describir lo que es esta presencia. Se le ha llamado el vacío o vacuidad, lo ilimitado, lo No-nacido, el Absoluto, el Tao, la Conciencia Pura, la Unidad, la Naturaleza de Buda, el Ser (Sí mismo), la Verdad, la Totalidad, la Mente Única ― las palabras son sólo punteros. Apuntan más allá de la conceptualización, a lo que es absolutamente obvio e imposible de pasar por alto. Señalan el Aquí/Ahora, el Eterno (atemporal) Momento Presente.

¿Y qué es eso?

Cualquier intento de alcanzarlo termina en frustración. Y, sin embargo, esta inmediatez de experiencia presente está inevitablemente aquí. No es algo místico o misterioso u oscuro o trascendental que te falta o que tengas que trabajar muy duro para ver. Es esta experiencia directa ahora mismo. Está aparentemente oscurecida por el mismo esfuerzo de aferrarse a ella, captarla mentalmente, conceptualizarla. En ese intento de aferramiento y la consiguiente frustración, nos sentimos confundidos y separados. Ese movimiento de aferramiento y búsqueda del pensamiento crea el espejismo del "yo", el yo fantasma que está siempre incompleto y aparentemente tiene que encontrar algo o llegar a ser algo o resolverlo todo. Despertar es simplemente relajar ese aferramiento mental. En palabras de un maestro Zen, el despertar es abrir la mano del pensamiento.

Lo ilimitado es en realidad omnipresente ― realmente nunca nos deja, incluso en medio del aferrarse y buscar, porque incluso el aferramiento y la búsqueda son una actividad de la misma inmensidad indivisible, al igual que las olas son una actividad del océano. Lo ilimitado es la realidad siempre-presente a pesar de cualquier forma que parece tomar, nunca debido a cualquier forma que aparentemente tome. Pero cada vez que la atención se absorbe en pensamientos (películas mentales, preocupaciones, obsesiones), entonces parece que lo ilimitado se ha perdido. Parece que "yo" soy alguien separado luchando por recuperar la "Unidad" o "conciencia" o "el momento presente", como si eso fuera un objeto aparte de mí que tengo que encontrar, alcanzar, entender, experimentar, fusionarme, identificarme, o llegar a ser. El espejismo-mundo mental llena la pantalla y la historia de la separación y carencia parece totalmente real y convincente. Y paradójicamente, cada intento de deshacerse del espejismo sólo parece confirmar el problema imaginario y al que parece tener el problema. La liberación es ver que no hay necesidad de una salida.

Estos pensamientos y las películas que despliegan en la pantalla de la conciencia, son simplemente secreciones del cerebro, patrones de hábitos acondicionados, el clima mental ― no hay nada personal acerca de ellos. No hay necesidad de resistirse a ellos o vencerlos; simplemente verlos como lo que son. Ver que el "yo" que parece atrapado en la historia no es más que un fantasma. Ver lo transparente que es todo.

Al ver el mundo de espejismo de los pensamientos y las películas mentales como lo que son se vuelven cada vez más sutiles. Estar deprimido por "pensar demasiado" ¡es sólo más pensar! No hay ningún "tú" haciendo el pensar o el ver; ese "tú" no es más que otro pensamiento, otra imagen mental. La liberación no es una cuestión de deshacerse de alguna cosa; Se trata de ver que el obstáculo aparente no tiene realidad y que el "yo" que quiere dejar de pensar no es más que otra imagen mental, otra idea, otro personaje de la película en otra historia.

Lo ilimitado es inevitable. Está aquí mismo en el olor de la lluvia, el canto de un pájaro, el zumbido del tráfico, las sensaciones. Totalmente vivo. Inasible. Sin resultado final, sin línea de meta, sin ningún evento Big Bang, sin tú ― sólo lo que es, tal como es. No hay necesidad de experiencias exóticas. No hay nada que eliminar o a lo que aferrarse, y nada que tenga que ser adquirido o comprendido. Nada se excluye. Nada se destaca. La libertad es totalmente sencilla y sin complicaciones. Si hay complicaciones o confusión, es un indicio de que el pensamiento está ocupado persiguiendo su propia cola. E incluso esta persecución de la cola no es más que lo ilimitado.

© Joan Tollifson, 2011