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Artículos Advaita - Jean Klein (1988)

Sea usted lo que es ― Una entrevista con Jean Klein

por Stephan Bodian
Jean Klein
Jean Klein

Conocí a Jean Klein en la primavera de 1988 cuando un amigo budista me animó a asistir a uno de sus diálogos. Yo no sabía nada acerca del Advaita Vedanta, y desde luego no estaba buscando un maestro. De hecho, después de casi 20 años de práctica budista, había quedado desencantado con la relación maestro-alumno que se encuentra en el corazón de la tradición budista. Muchos de los maestros que conocí utilizaban su poder y autoridad para manipular y explotar a sus estudiantes, y yo mismo terminé por dejar el sacerdocio Zen porque no me sentía cómodo con la identidad y el rol de maestro que estaba siendo impuesto gradualmente sobre mí. Me fui a mi primer diálogo con una mezcla de curiosidad y escepticismo.

Inicialmente estaba impresionado por el lenguaje que utilizaba Jean (que era muy diferente de la terminología budista a la que me había acostumbrado) y por la atención absorta y aparente adulación de sus estudiantes. Los participantes no tomaban parte en la meditación formal, y parecía haber un énfasis en el desapego que me hacía sentir incómodo. Sí, me gustaba la simplicidad, la franqueza, la ausencia de ritual, túnicas, e incienso, pero estaba un poco dudoso que esto podría ser una secta. Aún así, pude sentir una libertad en la ausencia de forma, y volví a ver a Jean varias veces.

En un intento de conseguir una mejor medida del hombre, y de compartir sus puntos de vista no convencionales sobre el yoga con nuestros lectores, decidí entrevistar a Jean para Yoga Journal. Cuando llegué a la casa donde se hospedaba, él bajó corriendo por las escaleras a mi encuentro con un mono de colores pastel, mostrando el vigor y la flexibilidad de alguien de la mitad de sus 76 años. Mientras hablábamos estaba sorprendido por su franqueza, su naturalidad, su deleite en cada momento, y la calidad de su atención absorta. Parecía completamente indefenso, sin una posición o agenda, y sus palabras parecían no surgir de su mente o formación, sino de un profundo manantial de silencio. Yo estaba intrigado. (La transcripción de la entrevista sigue después de esta introducción.)

Varios meses más tarde, cuando nos sentamos juntos para tomar el té durante un retiro de ocho días, tuve una realización visceral impactante: este hombre no me trataba como a su alumno, y él no se tomaba a sí mismo como un maestro ― de hecho, él no se tomaba a sí mismo como nadie o nada en absoluto. Me había acostumbrado tanto a los maestros que tenían una identidad y una agenda bien establecida y que me veían en términos del lugar que ocupaba en su esquema. Pero aquí había alguien que estaba vacío, transparente, carente de expectativas ― alguien, en otras palabras, que, a diferencia de la mayoría de los maestros budistas que había conocido, en realidad encarnaba las enseñanzas del vacío y el no-yo. En ese momento reconocí que había encontrado al maestro que no sabía que estaba buscando.

Durante los próximos 10 años me dediqué a Jean y al proceso de despertar que él ayudó a catalizar. A diferencia de los pronunciamientos más enigmáticos y el énfasis en la práctica de la tradición Zen, las palabras de Jean eran punteros directos a la verdad más allá de las palabras, y sus diálogos y retiros eran a menudo interrumpidos por largos silencios que me parecían especialmente evocadores. En la siguiente entrevista, mezcla de dos entrevistas separadas de Yoga Journal publicadas con varios años de diferencia, Jean ofrece una breve introducción a lo que él llama el "enfoque directo". (La entrevista y el prefacio original se han tomado de mi libro Timeless Visions, Healing Voices.)

Prefacio

Jean Klein es un maestro de Advaita Vedanta, la culminación filosófica de la tradición hindú. De acuerdo con esta enseñanza de no-dualismo radical, el universo entero es, en esencia, una sola realidad ―la consciencia, el verdadero ser de todos los seres― a la que cada uno de nosotros es intrínsecamente capaz de despertar.

Al igual que sus ilustres predecesores en este siglo, Ramana Maharshi (1879-1950) y Nisargadatta Maharaj (1897-1981), Klein no recurre a la terminología o la doctrina de ninguna tradición, sino que en cambio habla directamente de su propia experiencia. De hecho, él está constantemente buscando nuevas formas de expresar lo inexpresable, dándose cuenta de que si se utiliza una palabra o una frase demasiado tiempo, sus estudiantes se engancharán a ella y por lo tanto dejan de ver la realidad a la que simplemente se refiere. Al más puro estilo Advaita (y al igual que el "apuntar directo" de los primeros Maestros Zen), sus declaraciones en sí tienen la capacidad de abrir los ojos, aunque sólo sea por un instante, a nuestra naturaleza esencial.

Personalmente, Jean Klein tiene el vigor, la frescura, y la atenta curiosidad de un niño. Habla Inglés lentamente, con un acento que combina su origen checo, el alemán de sus días de escuela, y el francés que ha hablado en Francia y en Suiza desde antes de la guerra. De sus primeros años habla poco, creyendo que no tiene ninguna importancia en la obra crítica de la realización de nuestra verdadera naturaleza.

En su último libro, La Transmisión de la Llama, él confiesa haber tenido una vida temprana idílica en su hogar en Checoslovaquia (y más tarde de Viena) entre las dos guerras, donde desarrolló su fascinación por la música de toda la vida y comenzó a practicar el violín. En la Universidad de Berlín, continuó sus estudios de música a la vez que se preparó para el ejercicio de la medicina. Cuando los nazis llegaron al poder, huyó con su familia a Francia y luego a Argelia, donde permanecieron durante la duración de la guerra.

Sin embargo, la búsqueda espiritual, que había comenzado en su interior siendo un adolescente, no encontró satisfacción en occidente, y en la década de 1950 Klein hizo las maletas y con su esposa y dos hijas se trasladó a la India, donde esperaba encontrar una cultura que fomentara la auto-indagación. En Bangalore, no mucho tiempo después de su llegada, se encontró con un profesor de sánscrito que lo impresionó con su amable franqueza, humildad, y falta de esfuerzo. Después de varias visitas, este profesor, a quien llamó Pandiji, inició a Klein en una percepción directa de su verdadera naturaleza, que, en el transcurso de tres años, fue capaz de profundizar y clarificar.

Durante este período, Klein vivió muy intensamente en el no-saber, mirando el mundo con apertura y receptividad "sin formular conclusiones". También continuó teniendo un contacto regular con Pandiji, que tomó la forma de largas conversaciones que "agotaban el pensamiento", así como momentos de estar juntos en silencio. "Su ser era la transmisión", dice Klein. "En un maestro verdadero, todo esto es transmisión."

Entonces, un día en Bombay, Klein alzó la vista y miró algunas aves que volaban y de inmediato se vio permanentemente despierto en la apertura que antes sólo había sido un estado transitorio.

En 1957, haciendo caso a las sugerencias de Pandiji, Klein volvió a Europa para compartir su comprensión con los demás. Sin embargo, a lo largo de los años él no estableció ningún centro u organización. En su lugar, prefirió viajar de un lugar a otro para responder preguntas y enseñar su forma especial de hatha yoga para aquellos que se reúnen, en seis países europeos y Estados Unidos, para estudiar con él. Se han publicado seis colecciones de sus diálogos, incluyendo ¿Quién soy yo? y La Sencillez del Ser.

El método de yoga que Klein enseña, lo que él llama trabajo corporal, o el enfoque corporal, es una exploración suave, no directiva de la interrelación entre el cuerpo físico y la energía o cuerpo sutil. "Quedaros con la sensación", aconseja a los estudiantes mientras les conduce por los asanas o posturas preparatorias. "No os dejéis atrapar en el esfuerzo o el logro final. Mantened viva la sensación".

El objetivo, según Klein, no es mayor flexibilidad o alineación, sino más bien un cuerpo y una mente que están relajados, abiertos, amplios, y por lo tanto más receptivos a la visión o despertar espiritual. De hecho, el hatha yoga es poco más que un "instrumento pedagógico" para Klein, un medio hábil en el trabajo más grande de "transmitir la llama" de la auto-realización. Aunque él se dedica a este "pasatiempo", como él lo llama, su estilo de enseñanza es a la vez enérgico y preciso.

Klein se interesó por primera vez en la conexión entre el pensamiento, la sensación y el movimiento mientras estudiaba música y medicina en la universidad. Antes de partir hacia la India, ya había comenzado a explorar "ciertos movimientos para la canalización de la energía dispersa en el cuerpo", y mientras estudiaba con Pandiji viajó varias veces para aprender hatha yoga del mundialmente famoso pandit Sri Krishnamacharya. También recibió directrices en el método de Cachemira para trabajar con el cuerpo energético de un muni (sabio silencioso) errante que conoció en Bangalore. Pero él se apresura a señalar que, si bien estos dos hombres le ayudaron a perfeccionar su conocimiento del cuerpo, sólo tenía un verdadero maestro, aquel que le presentó la naturaleza de la realidad.

La Entrevista

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