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Artículos Advaita - Philip Mistlberger (2011)

Nueve puntos esenciales

por Philip Mistlberger
Philip Mistlberger

Los siguientes nueve puntos son ideas que están en la base de las grandes tradiciones de sabiduría del mundo (de las cuales el Advaita es un ejemplo principal).

1. En última instancia el individuo, el "yo" separado ―lo que normalmente entendemos como sí mismo― no tiene existencia real como una entidad definida absolutamente separada. Es esencialmente una colección de pensamientos, recuerdos y patrones mentales condicionados, que actúan concertadamente con el cuerpo físico y su entorno, para producir la apariencia de un "yo" separado específico con un aparente movimiento a través del tiempo y el espacio. El "yo" o "sí mismo" es una apariencia, una imagen construida. No existe como una entidad aislada, discreta, desconectada de todo lo demás. Esto no quiere decir que nosotros "no existamos". Más bien, significa que nuestra verdadera naturaleza no es como nosotros normalmente asumimos que es.

2. La iluminación, en un sentido, tampoco existe, porque implica la existencia de un individuo, o entidad separada (la persona, o el "yo") convirtiéndose en algo ("iluminada"). Esto sería claramente imposible si el punto #1 es cierto, simplemente porque no hay un verdadero sí mismo separado que se convierta en algo. En otro sentido, la iluminación sí existe, ya que puede ser definida simplemente como la mente limpia de todas las ilusiones originadas por el pensamiento, reflejando así la naturaleza pura, prístina de la Realidad ―simplemente la consciencia misma, sin objeto. Pero esta condición no es un estado de devenir. Es más bien una comprensión de lo que ya está ocurriendo, fuera del paso del tiempo como normalmente lo entendemos. Dicho de otra manera, nuestra verdadera naturaleza puede definirse como conciencia incondicionada. Por lo tanto, la iluminación significa ser como realmente somos.

3. Hay una gran confusión que se deriva de las ideas anteriores. Algunos ven la idea de "quien soy realmente ya es perfecto" en el sentido de que, literalmente, no necesitamos hacer nada ―ninguna práctica, ni técnica, ni búsqueda. Aunque esto es técnicamente discutible, en realidad no se aplica a la gran mayoría de los buscadores, simplemente porque la gran mayoría no están viviendo su experiencia del día a día en la realización de lo que realmente son. La mayoría están atrapados en la mente en cierta medida, y la mayoría cree en realidad que son entidades separadas con personalidades bien definidas y límites claramente definidos. Conscientemente podemos en verdad aspirar a reconocer nuestra verdadera naturaleza, pero inconscientemente el ego es tenaz en mantener su control a través de la fijación de ser un alguien separado.

4. La confusión en torno a este problema se resuelve cuando se comprende que hay dos niveles de verdad con los que en realidad estamos tratando ―la verdad absoluta (o última), y la verdad relativa. La verdad absoluta está incondicionada, y es incondicional. La verdad relativa está condicionada y es condicional. La verdad absoluta es no-dual ―todo es simplemente Uno, y toda aparente separación se comprende que es ilusión. La verdad relativa es el universo de la dimensión, el espacio, el tiempo, los cuerpos, la separación, las fronteras, y el ego. La realización de la realidad absoluta es estar integrada, o incorporada, dentro de la vida cotidiana de la realidad relativa. Ignorar la realidad relativa es negar el mundo. Ignorar la realidad absoluta es negar nuestra verdadera naturaleza. Ambas verdades, la absoluta y la relativa, deben ser comprendidas y abrazadas con el fin de vivir una vida despierta.

5. Cuando se comprende que el "yo" o "mí" es simplemente una construcción conceptual, entonces la conciencia de lo que es llega a ser tácitamente evidente y clara. Lo que es no es más que la conciencia pura, siempre y solamente aquí y ahora. Este pura conciencia incondicionada es el Fundamento del Ser, nuestra identidad real. Refleja la inmensidad y vacuidad intrínseca de la Realidad.

6. El razonamiento discursivo no es el enemigo; es más bien el medio operativo de entendimiento. Pero este tipo de razonamiento no entra en la auto-realización. Nos lleva hasta la puerta. La entrada en la realidad es a través del silencio, la conciencia pura, y es la naturaleza del ver y ser, no de la deducción. Eso no significa, sin embargo, que el intelecto no es necesario para la auto-realización. Una clara comprensión intelectual es realmente esencial, porque sin ella la "iluminación" se reduce a una experiencia, lo que no es. La iluminación es más bien la estructura de nuestra propia naturaleza, no una experiencia que surge y se desvanece de nuevo, como el tiempo.

7. El ego es principalmente una herramienta para garantizar la supervivencia del cuerpo, y para la consolidación de las fronteras. Dentro del dominio de la realidad relativa el ego es a la vez muy viejo y muy instintivo, y por lo tanto no es fácil de superar por cualquiera que aspira al despertar. El ego se manifiesta a través de los miedos y las inseguridades relacionadas con la supervivencia y el impulso de afirmar la propia individualidad, de ser especial, y la identidad separada. Este crecimiento de la individualidad es en sí mismo un proceso de desarrollo normal en la vida de una persona promedio y por lo tanto no es de por sí problemático. Pero el ego se vuelve problemático para alguien que busque realizar todo su potencial, porque el ego tiene un interés personal en mantener la apariencia de distinción entre el yo y el no-yo.

8. El propósito principal del pensamiento correcto es limpiar el pensamiento engañado, además de funcionar para la comunicación. El ego, la noción de ser una entidad separada y aislada, es en última instancia visto como una ilusión elaborada, pero el pensamiento es real dentro de la realidad manifiesta y tiene una función particular que llevar a cabo. El ego, sin embargo, no tiene que ser confundido con el sentido del sí mismo personal, que es real por sus propios términos dentro de la realidad relativa.

9. La Realidad existe en ambas expresiones, la manifestada y la no-manifestada. La manifestada es el despliegue sin fin de los fenómenos, las diversas dimensiones de la materia/energía y las formas de vida. La no-manifestada es el vacío. Las dos juntas ―manifestada y no manifestada― son dos aspectos de una continua Totalidad. Dicho de otra manera, la energía del cosmos manifestado es la expresión dinámica de la conciencia pura, y la conciencia pura es el infinito centro silencioso del Ser, la esencia latente o numinosa del universo manifestado.

© P.T. Mistlberger, 27 de noviembre de 2011