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Artículos Advaita - Gangaji (2012)

Decir la verdad sobre lo que es aquí

Dos artículos por Gangaji
Gangaji

Una de las frases más poderosas en el lenguaje humano es "yo soy aquí". Es poderosa porque es absolutamente simple y profundamente cierta. Cualquier cosa que se dice o se piensa después es sólo una adición a esta verdad básica e inquebrantable. De hecho, yo y soy y aquí apuntan todos a la misma verdad esencial, señalando aquello que no necesita ninguna base de apoyo, porque es la verdad fundamental.

Incluso "yo no soy aquí", viene de la verdad de ser aquí. La negación de la presencia sólo puede declararse aquí, donde eres. El poder de negarte a ti mismo viene de la verdad de ti mismo.

Al reconocer esa verdad básica, yo soy aquí, tienes la oportunidad de ser acogido aquí, acogerte a ti mismo aquí, y acoger todo lo que aparece aquí, en cualquier estado en que te encuentres presente en ti mismo.

Te invito a que digas la verdad, tan completamente como sea posible, sobre lo que es aquí. Probablemente tienes sentimientos particulares que son aquí. ¿Puedes acogerlos? Cuando los sentimientos cambian, tú eres todavía aquí. Los sentimientos cambiarán, lo que puede ser algo bueno o algo malo, pero tú permaneces. El aquí permanece. El aquí no cambia. Las cosas que aparecen aquí cambian.

El mañana viene aquí, el ayer fue aquí. El sol viene aquí, las nubes vienen aquí. La seidad (beingness) sin límites, aquí, se descubre a sí misma como yo. El trasfondo del fondo, la seidad de tu ser.

En este momento puedes decir esta verdad básica, yo soy aquí, y dar la bienvenida a todo lo que es evocado por decir esta verdad. Puedes reposar tu mente en esta verdad. Tu mente pensante puede ser abrazada por esta verdad.

A modo de investigación, justo en este momento, ¿puedes encontrar un principio o un fin al aquí? ¿Alguna vez el aquí ha estado ausente de tu vida? ¿Puedes encontrar un momento en tu vida en que alguna vez tú no eras?

También puedes poner tu atención sobre el pronombre que todo el mundo utiliza, yo. Si no limitas el yo a una historia particular sobre el yo, o una definición particular, o un género particular, o un cuerpo particular, ¿puedes reconocerlo aquí como consciencia? Más profundo y más cercano que cualquier pensamiento, y sin embargo participa de cada pensamiento.

Reconociendo los pensamientos particulares que tratan de definir el yo, y tratan de definir el ser, y tratan de definir el aquí, en cualquier momento podemos simplemente volver a la verdad fundamental que no necesita ninguna definición de su veracidad.

Yo soy aquí.

Entonces podemos preguntarnos: "¿Es suficiente?" Si toda la atención se vuelve hacia yo soy aquí, ¿falta algo?

No hay una respuesta correcta. Es un descubrimiento.

El momento de la Indagación Auténtica

Hay un momento a lo largo de la vida, independientemente de tu edad cronológica, cuando aparece una saludable y verdadera duda. Dudamos de lo que nos han enseñado, y dudamos de lo que otros insisten en lo que debemos creer. Este es el momento en el que puede comenzar la verdadera búsqueda espiritual.

Muy a menudo hay poco donde apoyarse para llevar a cabo el examen profundo que esta duda espiritualmente saludable demanda. En mis clases de confirmación Episcopales ―que tomaba con otros bulliciosos niños de 12 años― las preguntas aprobadas que podíamos hacer tenían poco interés para nosotros. Las preguntas que nos interesaban, "¿Qué es exactamente el diablo? ¿Dónde está el infierno?" se consideraban perjudiciales e impertinentes. Aunque el motivo de las clases era introducirnos en la iglesia en una fase más madura, para la mayoría de nosotros fue el principio del fin de nuestros días de asistencia a la iglesia. Algo esencial en nosotros fue negado. He oído innumerables variaciones de esta historia de otros que sentían que su derecho a preguntar sinceramente no tenía lugar en su educación religiosa.

A veces hemos descubierto que tenemos que rebelarnos contra todo lo que hemos conocido, ya que los que "saben" no están dispuestos a permitir que la indagación sea una parte esencial del desarrollo espiritual. En nuestras rebeliones, absorbemos nuevas anti-creencias, y cuando nos atrevemos a dudar de ellas también, de nuevo somos tachados de herejes. ¿Cuántos budistas convertidos se burlan de los cristianos ingenuos que creen en las interpretaciones literales de la Biblia cuando ellos aceptan fácilmente la creencia en la reencarnación? ¿Cuántos cristianos fundamentalistas estigmatizan las visualizaciones de la Nueva Era como la obra del diablo e injurian a los hindúes con su nirvana y múltiples rostros de Dios, mientras ellos tienen conversaciones personales con su deidad y continúan con su propio pensamiento mágico de su versión de Dios? Incluso los defensores de la indagación a menudo declaran lo que la indagación debería revelar. En la "religión" de la auto-indagación (investigación del ser), el concepto de la no-dualidad toma el lugar del descubrimiento directo.

La auténtica indagación espiritual revela el gozo de las nuevas intuiciones y revelaciones, así como lo hace la investigación artística o científica, pero si nos aferramos a la última intuición como una cosa que sabemos, esa cosa se vuelve rancia.

Para ser de valor espiritual real, la indagación debe ser viva y fresca. Independientemente de lo que recordemos o hayamos descubierto en el pasado. Cada vez que indaguemos realmente, volvemos al no saber de cuál debe o debería ser el resultado. No se necesita ninguna doctrina para el descubrimiento. No se necesitan conceptos de multiplicidad, dualidad, o no-dualidad. De hecho, para nuestra indagación debemos dejar a un lado todas nuestras doctrinas y conceptos. Todo lo que se necesita es la disposición a estar desapegados de los resultados, de forma consciente y sincera.

La indagación profunda no es para los pusilánimes o débiles mentales. Es para aquellos que están listos y dispuestos, sin tener en cuenta los temores y malestares. Es el reto y la invitación a madurar. Es la invitación a renunciar a la dependencia pasada de los descubrimientos de los demás al tiempo que se permite que esos descubrimientos nos estimulen e incluso nos introduzcan en nuestra propia indagación.

La indagación no es un mecanismo de defensa. No está presente en la conciencia humana para ofrecer seguridad o comodidad, salvo la certeza sublime de que uno tiene la capacidad de descubrir la verdad por sí mismo. Se trata de un mecanismo de extensión. Hace un llamamiento a la mente para que se extienda más allá de sus fronteras conocidas, y de esta manera la indagación es un apoyo para la maduración y evolución del alma. Nos libera de la necesidad de definirnos a nosotros mismos de la experiencia de ser nosotros mismos. Es a la vez humillante y una fuente de profundo gozo, pero no nos proporciona un bonito paquete de nuevas historias y definiciones.

El reto en la indagación es estar dispuesto a descubrir directamente lo que existe sin puntos de referencia. La indagación es un gran desafío, ya que requiere enfrentar la muerte de los mundos interiores y exteriores, porque han sido construidos sin ningún conocimiento de lo que va a ocupar su lugar. Contamos con la experiencia de la liberación de nuestro mundo construido cuando caemos en el sueño, y apreciamos y necesitamos esta experiencia para nuestro bienestar a todos los niveles. El desafío de la indagación aparece en la liberación del mundo construido sin dejar de ser conscientes.