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El conocimiento del Sí Mismo (Parte VIII)

por Mónica Cavallé

(8) Todo es Conciencia

"Ambos, Dios y el jñanin, se conocen a sí mismos como el centro inmovible de lo movible, el testigo eterno de lo transitorio. El centro es un punto vacío y el testigo un punto de conciencia pura; ellos saben que no son nada, por lo tanto, nada se les resiste" (Nisargadatta). (197)

La actitud de pura atestiguación aplicada a la comprensión de la naturaleza del yo culmina en la siguiente constatación: no soy nada de lo que aparece en el campo de la conciencia; soy la apertura en la que todo ello aparece y la luz que lo ilumina. Aquello que se creía sujeto (el yo empírico) no es sino un objeto más de la conciencia, en el mismo sentido en que lo es cualquiera de los objetos del mundo. El Yo se revela como un puro centro inobjetivable de percepción consciente; como lo inamovible, más allá de la fluctuación de los contenidos y estados particulares de la conciencia; como el centro del ciclón en lúcida quietud; como el centro inmóvil de la rueda; o en una imagen de Shankara: como el centro vacío de la rueda del alfarero, inafectado en medio del movimiento.

Esta constatación conlleva un auténtico giro copernicano que permite "la explosión hacia la totalidad" (Nisargadatta) (198). Se alumbran dos grandes revelaciones, idénticas a las revelaciones que señalamos como culminación del Atma-vichara, y paradójicas para el nivel de la mente dual:

1) El Yo no es contenido de conciencia sino Conciencia pura. En otras palabras, el Yo no es Nada determinado, porque sólo así puede serlo Todo.

No puedo encontrar [al Veedor Absoluto] como un objeto concreto por la sencilla razón de que es todos los objetos. No puedo sentirlo porque es todo lo que siento. No puedo tener una experiencia de Él porque es todas mis experiencias. Cualquier cosa que pueda ver no es el Veedor... porque todo lo que veo es el Veedor. Cuando me dirijo adentro en busca de mi verdadero Ser, lo único que encuentro es el mundo. (199)

En expresión de Nisargadatta: "Observando incesantemente, me vacié por completo y con este vacío todo regresó a mí excepto la mente" (200). Al abandonar la identificación con cualquier realidad objetiva, determinada y separada, el yo se reconoce como lo que en la raíz de toda realidad particular diluye las separaciones y las enlaza; el Yo es todo ["todo regresó a mí"]; un todo diversificado, pero ya no un todo aditivo, internamente dividido ["(...) excepto la mente"]. Se es supraobjetivamente "aquello que, conociéndolo, todo se torna conocido" (Brihat Aranyaka Upanisad); aquello que, siéndolo, todo se torna sido.

"Todo cuanto sucede en el universo, le sucede a usted, el testigo silencioso. (...) todo cuanto es hecho, es hecho por usted, la energía universal e inagotable" (Nisargadatta). (201)

En última instancia, se revela que no hay interno ni externo. "El que ve es lo visto; lo que se ve es desde donde se ve". Se trascienden esas dualidades: lo interno y lo externo, lo subjetivo y lo objetivo, la conciencia-sujeto y el mundo-objeto, etc., hacia un estado de no-dualidad, Conciencia sin objeto o Conciencia pura. El Yo se desvela como la esfera cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna. "El punto central deja de ser y el universo se convierte en el centro" (Nisargadatta). (202)

Cese de ser el objeto y conviértase en el sujeto de todo cuanto sucede; una vez vuelto hacia el interior, se encontrará a sí mismo más allá del sujeto. Cuando se haya encontrado a sí mismo, encontrará que también está usted más allá del objeto, que ambos, sujeto y objeto, existen en usted, sin ser usted ninguno de ellos.
(...) Todo es Ser, Luz; único a pesar de su desdoblamiento [en el nivel relativo] en el conocedor, lo conocido y la cognición (Nisargadatta). (203)

Se trasciende incluso el mismo testigo, pues éste dice aún relación con lo atestiguado. El testigo, que inicialmente se sabía irreductible a todo contenido objetivo y, por lo tanto, diverso de lo atestiguado, ahondando en la propia experiencia de atestiguación realiza su identidad esencial con todo. La Conciencia ya no sólo se sabe testigo ―trascendente― sino también substancia y seno de todo lo real ―inmanente―. La actitud de pura atestiguación, en la que aún hay vestigios de dualidad, conduce más allá de sí misma. Como hace notar Nisargadatta, el testigo es el último remanente de la ilusión y el primer toque de lo real. "Participa de ambos, de lo real y lo irreal, y es por ello un puente entre los dos". (204)

2) El Yo es Todo. Es decir, todo es Conciencia (Cit). Todo lo que es, es sólo en virtud de la Conciencia que lo atestigua. Es decir, todo lo real es de la misma naturaleza que la conciencia de atestiguación. Todo es en Cit y todo es Cit.

Brahman es Conciencia pura (prajñanam brama) (205). El universo es Conciencia. La Conciencia ―afirma el Advaita― no está en nosotros (en nuestro cuerpo-mente); somos nosotros que estamos en la Conciencia (206). Somos olas en el océano infinito y eterno de la Conciencia única. Todas las cosas son olas de ese mar ilimitado (207). Todo surgimiento y toda desaparición son gestos de ese Uno.

Realícese a sí mismo como el océano de la Conciencia en el que todo sucede (208).
No diga: "Todos son conscientes". Diga: "Hay Conciencia" en la que todo aparece y desaparece. (...) Conózcase a sí mismo como el océano del Ser; como el útero de toda existencia. (209)
(...) todo el universo está en usted y no puede existir sin usted (Nisargadatta). (210)

Como expresa el Cantar de Astavakra: "Mi más íntima naturaleza es luz; no soy más que luz. Cuando el mundo es iluminado, soy Yo quien lo ilumina" (211). O en palabras de Nisargadatta:

Es tu luz la que ilumina el espacio interior, donde aparece el espacio exterior. (...) Es en tu luz donde aparece el espacio que te rodea y gracias a ella puedes percibirlo. Lo mismo que el rayo de sol es la expresión del mismo sol, de igual forma, tu mundo no puede existir fuera de tu Conciencia. Es la expresión de este "Yo soy". Este mundo es tu manifestación. (212)

Sólo es Cit y todo lo demás acontece en Cit. Toda realidad fenoménica acontece, no es (213):

La realidad es. No puede negarse. Es profunda y oscura, un misterio más allá del misterio. Pero es, mientras que todo lo demás meramente ocurre. (214)
Sólo hay luz, todo lo demás aparece [como la luz del día, que hace todo visible, mientras que ella misma permanece invisible] (Nisargadatta). (215)

Y, si bien en los niveles de realidad relativos podíamos hablar de grados de conciencia, de sueño y de despertar, de ignorancia y de conocimiento, no cabe hablar de niveles en la Conciencia en-sí (216). Esta no es un "estado" de conciencia más, no es un "nivel" de conciencia entre otros, ni siquiera el nivel o estado supremo, sino el en-sí y realidad de todos los niveles y de todos los estados. (217)

Más allá del Ser: el abismo de lo Absoluto

Saksi, la Conciencia-testigo, en virtud del proceso de desidentificación anteriormente descrito, se reconoce más allá de toda realidad objetiva siendo, a su vez, su sede inmanente. Se trasciende a sí misma ―en la medida en que el testigo dice relación dual a lo atestiguado― y alcanza el vértice no-dual en que ya no cabe hablar de interno o de externo, de objeto y de sujeto, de atestiguación versus lo atestiguado, del mundo como diverso de la Conciencia. El testigo, al real-izar el centro no dimensional de Cit, resuelve en sí la circunferencia del mundo, reúne y alumbra en sí toda dimensión.

Decíamos al inicio de esta exposición que Cit, por su propia naturaleza, no puede ser consciente de sí. El Conocedor puro no puede conocerse a sí mismo; la luz no puede iluminarse a sí misma. La Conciencia pura sólo puede tomar conciencia de sí, sólo puede exclamar "Yo soy", al saberse testigo y espejearse o confrontarse con una realidad objetiva, al desdoblarse y contemplarse en la manifestación universal. Si bien, este desdoblamiento es sólo aparente, pues el supuesto correlato objetivo de la Conciencia pura, el mundo, es, como hemos visto, de la misma naturaleza que la Conciencia ―es Conciencia, "aparece" en la conciencia―.

Este sentido del "Yo soy" es en sí una diminuta punta del alfiler, pero se manifiesta, se expresa en una explosión que no tiene límites. Esa inmensidad no puede existir sin la aparición previa de esta ínfima presencia "Yo soy" (...) jñana es la revelación del "Yo soy". El jñanin es el que alcanza el conocimiento "Yo soy" ―este toque de existencia ínfima que explica todo el universo―. (218)
En el momento en que dice "Yo soy", todo el universo viene a ser junto a su "creador" (219). No puede haber universo sin el testigo; no puede haber testigo sin el universo. (220)

Que la Conciencia se reconozca como tal, que el testigo se sepa testigo, implica, por tanto, la referencia a un mundo objetivo; es decir, este reconocimiento supone ya la introducción de cierta dualidad, de consideraciones relativas ajenas al Absoluto en-sí: "Este 'Yo soy' es otreidad; es una expresión de la dualidad" (221). El sentido "Yo soy" no es, pues, lo último, sino el pórtico de lo último, el punto de confluencia de lo inmanifiesto y lo manifiesto, el correlato necesario de la aparición de todo un mundo objetivo en la Conciencia.

La Conciencia-testigo o conciencia "Yo soy" no es lo absolutamente absoluto, pues necesita la contraposición de una realidad objetiva para ser. En ausencia del sentido "Yo soy", la Conciencia testigo desaparece sólo en su condición de testigo, pero no en su naturaleza última de Conciencia pura; Conciencia pura que trasciende toda oposición relativa sujeto-objeto y libremente la funda.

(...) no hay mayor milagro que "Yo" experimentando el mundo. El milagro primordial es que experimento "Yo soy" y el mundo. Antes de esa experiencia moro en Mí mismo, en el estado Absoluto eterno. (222)
En dicho estado "Yo" sólo prevalezco sin siquiera el mensaje "Yo soy". No hay ahí experiencia. Se trata de un estado no-experiencial (...) no hay otreidad. Para cualquier experiencia es necesaria la otreidad (223). (...) el "Yo soy" no es el principio absoluto. (224)

Para el Advaita, la conciencia "Yo soy", correlato de la manifestación universal, El Yo suprapersonal y universal que sustenta el mundo, no es lo último, aunque sea el umbral de lo último. Lo último es Parabrahman/Paramatman: el Abismo de lo Absoluto, más allá del Ser y del No-Ser.

Trascendiendo el conocimiento "Yo soy", prevalece lo Absoluto. A este estado se le denomina Parabrahman (...) en el que no hay ni siquiera trazas del conocimiento "Yo soy" (...) El Ser es una sobreimposición, un manto de ilusión sobre lo Absoluto. Dicho de otro modo, el Ser, que es el concepto primario de "Yo soy", es en sí mismo ilusión conceptual (Nisargadatta). (225)

Dijimos al comienzo de este trabajo que nos centraríamos en la obra de Nisargadatta I am That por ser su obra más significativa, pero que no dejaríamos de aludir a la novedad que introducen sus obras posteriores para ser fieles a la globalidad de su enseñanza. Pues bien, esta novedad tiene relación con lo que aquí estamos exponiendo: su insistencia creciente en la relatividad incluso del sentido "Yo soy" y en la necesidad de ir aún más allá de este sentido hacia el abismo de lo Absoluto ―aspecto presente en I am That, pero no de modo tan explícito como en sus obras posteriores―.

© 2001 Mónica Cavallé
Notas:
  1. I Am That, p. 87; Yo Soy Eso, p. 170.
  2. "Si usted pudiera experimentar el vacío interior totalmente, la explosión hacia la totalidad estaría cerca". I Am That, p. 346; Yo Soy Eso, p. 562.
  3. K. Wilber, La conciencia sin fronteras, Kairós, Barcelona, 1993, pp. 83 y 84.
  4. I Am That, p. 221; Yo Soy Eso, p. 374. "Esta unión del que ve y lo visto sucede cuando el que ve se hace consciente de sí mismo como el veedor; no está meramente interesado en lo visto ―que en cualquier caso es él mismo―, sino también interesado en estar interesado, dando atención a la atención, consciente de ser consciente. Una conciencia afectuosa es el factor crucial que trae la realidad al punto de enfoque". I Am That, p. 292; Yo Soy Eso, p. 478.
  5. I Am That, p. 519; Yo Soy Eso, p. 829.
  6. I Am That, p. 439; Yo Soy Eso, p. 703.
  7. I Am That, p. 303; Yo Soy Eso, p. 494.
  8. I Am That, p. 396; Ys.e., p. 636.
  9. Aitareya UpaniSad III, 5, 3.
  10. "No está en el cuerpo, ¡el cuerpo está en usted! La mente está en usted. Le ocurren a usted". Nisargadatta, I Am That, p. 212; Yo Soy Eso, p. 360.
  11. "Este mundo fascinante surge como una ola en el océano ambrosiaco de la Conciencia y en él se disuelve". Yoga Vashistha Sara, II, 23.
  12. I Am That, p. 310; Yo Soy Eso, p. 505.
  13. I Am That, p. 221; Yo Soy Eso, p. 373.
  14. I Am That, p. 199; Yo Soy Eso, p. 341.
  15. Cantar de Astavakra, Dédalo, Buenos Aires, 1979, XI, 8.
  16. Ser, p. 53.
  17. "Porque hay algo, todo lo corpóreo, que diríamos que es 'devenir', mas no substancia, pues 'nace y perece, pero jamás es realmente' [Platón, Timeo 28 a 3-4] sino que se conserva por su participación en el Ser y en cuanto participa en Él". Plotino, En IV, 7, 8.
  18. I Am That, p. 38; Yo Soy Eso, p. 90. La cursivas es mía.
  19. I Am That, p. 393; Yo Soy Eso, p. 632. La cursiva es mía.
  20. "Hay niveles en la conciencia, pero no en la Conciencia en sí (...). Hay niveles de claridad en la comprensión y de intensidad en el amor, pero no en su fuente". Nisargadatta, I Am That, p. 403; Yo Soy Eso, p. 648.
  21. "En Realidad sólo existe un estado; cuando se corrompe y se mancha por la auto-identificación, le puede llamar persona (vyakti); cuando está teñido por un sentido de ser, la consciencia resultante se convierte en el testigo; cuando se mantiene en su pureza original, sin mancha ni tinte alguno, es lo Supremo, lo Absoluto". Cit. por Ramesh S. Balsekar, Pointers from Nisargadatta Maharaj, The Acorn Press, Durham, 1983, p. 11.
  22. Ser, p. 88.
  23. Nisargadatta, I Am That, p. 362; Yo Soy Eso, p. 587.
  24. Nisargadatta, I Am That, p. 351; Yo Soy Eso, p. 569.
  25. Nisargadatta, Consciousness and the Absolute, p. 9.
  26. Nisargadatta, The Nectar of the Lord's Feet. Final Teachings of Sri Nisargadatta Maharaj, Element Books, Longmead, 1987, p. 40; Enseñanzas definitivas, p. 74
  27. Nisargadatta, The Nectar of the Lord's Feet, p. 42; Enseñanzas definitivas, pp. 76 y 77.
  28. Nisargadatta, Ser, p. 52. La cursiva es mía.
  29. The Nectar of the Lord's Feet, p. 34; Enseñanzas definitivas, p. 68 y 69. Con relación a este aspecto de sus enseñanzas últimas, cfr. en particular sus siguientes obras (todas son transcripciones de conversaciones mantenidas con Nisargadatta): Prior to Consciousness, The Acorn Press, Durham, North Carolina, 1985; Ser, Sirio, Málaga, 1990; The Nectar of the Lord's Feet. Final Teachings of Sri Nisargadatta Maharaj, Element Books, Longmead, 1987; Seeds of Consciousness, Grove Press, New York, 1982; Consciousness and the Absolute, Chetana, Bombay, 1997.
Fuente: Mónica Cavallé. Naturaleza del yo en el Vedanta Advaita, a la luz de la crítica al sujeto de Heidegger. Biblioteca de la Universidad Complutense, Madrid.