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Textos Advaita - Adyashanti

La Vía de la Liberación

Una guía práctica para la Iluminación Espiritual

La vía de la liberación

La vía de la liberación es una guía práctica y resumida de la liberación espiritual, a veces llamada despertar, iluminación, auto-realización, o simplemente ver lo que es absolutamente Verdad. Es imposible saber lo que significan palabras como liberación o iluminación hasta que te das cuenta por ti mismo. Siendo así, no tiene sentido especular sobre qué es la iluminación; de hecho, hacerlo es un obstáculo importante para su despliegue. Como principio guía, es infinitamente más valioso ir dándose cuenta de lo que no es absolutamente cierto que especular sobre lo que es.

Mucha gente cree que la función de una enseñanza espiritual es proveer respuestas para las mayores cuestiones de la vida, pero en realidad es justo la contraria. La principal tarea de cualquier buena enseñanza espiritual no es responder a tus preguntas, sino cuestionar tus respuestas. Porque tus suposiciones y creencias, conscientes e inconscientes, son las que distorsionan tu percepción y hacen que veas separación y división donde en realidad solo hay unidad y plenitud.

La Realidad hacia la que estas enseñanzas apuntan no está escondida, ni es secreta, ni tampoco está lejos. No puedes ganártela, merecerla ni descifrarla. En este mismo momento, la Realidad y la plenitud son plenamente visibles. De hecho, lo único que se puede ver, oír, oler, saborear, tocar o sentir es la Realidad, o Dios, si lo prefieres. La absoluta plenitud te rodea dondequiera que vas. De modo que en realidad no hay motivo para molestarse por ella, excepto por el hecho de que nosotros, los humanos, nos hemos engañado a nosotros mismos, confinándonos en tal enredo de confusión y desbarajuste que apenas consideramos ―y mucho menos experimentamos por nosotros mismos― la divinidad dentro de nosotros y a nuestro alrededor.

La vía de la liberación es una llamada a la acción; es algo que haces. Es un hacer que te deshará absolutamente. Si no practicas la enseñanza, si no la estudias y la aplicas sin temor, no puede transformarte. La vía de la liberación no es un sistema de creencias; es algo que se ha de poner en práctica. En este sentido es totalmente práctico.

Leer este libro como espectador sería no entenderlo. Ser un espectador es fácil y seguro; ser un participante activo en tu propio despertar a la Verdad no es fácil ni seguro. El camino hacia delante es imprevisible, el compromiso absoluto, y el resultado no está garantizado. ¿Realmente pensabas que podía ser de otra manera?

Si comparas La vía de la liberación con otras enseñanzas, o si lo interpretas a través de la lente de otras enseñanzas, inevitablemente lo malinterpretarás, considerándolo algo que no es. En estos tiempos modernos en los que tenemos acceso instantáneo a las enseñanzas espirituales del mundo, este es un problema muy generalizado. La gente suele malinterpretar lo que digo, porque lo filtran a través de la lente de otras enseñanzas espirituales que pueden usar un vocabulario similar. Por tanto, te sugiero que te aproximes a estas enseñanzas en función de su propio mérito, sin filtrarlas a través de comprensiones previas.

Ninguna enseñanza espiritual es un camino directo a la iluminación. De hecho, no existe como tal un camino a la iluminación, porque la iluminación siempre está presente en todos los lugares y momentos. Lo que puedes hacer es eliminar todas las ilusiones, especialmente aquellas que más valoras y en las que encuentras más seguridad, pues nublan tu percepción de la Realidad. Deja de aferrarte a tus ilusiones y de resistirte a lo que es, y la Realidad se hará visible de manera inmediata.

La vía de la liberación es la medicina usada para curar diversos estados de enfermedad espiritual. Del mismo modo que la medicina en sí no es la salud, sino un medio para conseguirla, estas enseñanzas no son la Verdad, sino un medio de revelarla. El sabio indio Ramana Maharshi comparó las enseñanzas espirituales con pinchos que se usan para retirar otros pinchos, y esta es una imagen que me gusta.

Estudiar las enseñanzas de La vía de la liberación es estudiarte a ti mismo. Estudiarte a ti mismo no significa añadir más conocimiento a las ideas desordenadas que tienes en tu cerebro con respecto a ti, sino retirar todas las características que acostumbras a usar para definirte y que sueles asociar contigo mismo: nombre, raza, género, ocupación, estatus social, pasado, así como todos los juicios psicológicos que estableces sobre ti. Cuando desnudas el yo dejándolo en su núcleo esencial, lo único que se puede decir es: "Yo soy; yo existo".

Entonces, ¿qué es este yo que existe?

Este no es un libro sobre mejoramiento espiritual, mejoramiento de uno mismo o los estados alterados de conciencia. Trata sobre el despertar espiritual, sobre cómo pasar del estado de sueño del ego al estado despierto, que está más allá del ego, con la mayor rapidez y eficiencia posible. Este viaje no es lo que uno suele esperar, y la iluminación no es como se acostumbra a vender. No te voy a contar cómo alcanzar la dicha ni la felicidad sin fin, ni cómo encontrar a tu pareja del alma, ni los diez pasos para ganar rápidamente un millón de dólares. No creo en la publicidad engañosa ni en atraer a los buscadores espirituales con falsas promesas. Ya hay muchos buscadores espirituales que siguen una dieta permanente de comida basura espiritual, esos tópicos agradables que tienen muy poco o ningún efecto transformador, aparte de nublar la insatisfacción inherente al estado de sueño. Si te gustan este tipo de cosas, este libro no es para ti.

He dejado pistas para la realización de la Realidad a lo largo de todo este libro, desde la primera página hasta la última. No supongas que los elementos más importantes de esta enseñanza son fáciles de ubicar ni que están claramente destacados. Están inscritos en este libro como hilos trenzados en un tejido, y es fácil pasarlos por alto si no tienes ojos para ver ni sinceridad para entender. Esto no se debe a que quiera ser oscuro ―hago todo lo posible por no serlo―, sino a que la Verdad no es algo que pueda ser comprendido verdadera y profundamente haciendo que alguien te la administre a cucharadas. Ese tipo de verdad es como la comida rápida: de fácil acceso, pero, a la larga, apenas satisfactoria.

En nuestra sociedad moderna esperamos que todo se nos dé en cómodos bocados fáciles de consumir, y preferiblemente con rapidez, para poder seguir adelante con nuestra acelerada vida. Pero la Verdad no se adapta a nuestra frenética evitación de la Realidad, ni a nuestro deseo de tener la totalidad de algo con la mínima inversión de tiempo y energía.

Obtendrás de las enseñanzas de La vía de la liberación exactamente lo que pongas en ellas. Estas enseñanzas tienen que ser estudiadas, contempladas y puestas en práctica, no simplemente leídas como un entretenimiento. Como dijo en una ocasión una persona sabia: "La prueba de un deseo se encuentra en el hábito de la respuesta".

También debería quedar claro que La vía de la liberación no es ni una forma de psicoterapia ni un "remedio universal" para las dificultades y desafíos que los seres humanos afrontamos en nuestras vidas cotidianas. Si bien estas aplicaciones terapéuticas pueden resultar necesarias y útiles para algunos, no son el eje de esta enseñanza.

El despertar no es una cura mágica para todo lo que te duele, ni un escape de las dificultades de la vida. Estos pensamientos mágicos van en contra del despliegue de la Realidad, y son un gran impedimento para su expresión madura. El objetivo de estas enseñanzas es despertar a la naturaleza absoluta de la Realidad, y seguidamente encarnarla y vivirla en la medida de lo posible. Este despertar acaba aportando una sensación de paz, amor y bienestar, pero esto es un corolario del estado del despertar, no el objetivo.

La búsqueda de estados de felicidad y dicha cada vez mayores no es lo que conduce a la iluminación; lo es el anhelo de Realidad y la rabiosa insatisfacción que produce vivir una vida que no sea completamente auténtica.

Despierta o perece

Los problemas del mundo son, en gran medida, problemas humanos: la consecuencia inevitable del sonambulismo del ego. Si nos paramos a mirar, ya están presentes todas las señales que sugieren que no sólo somos sonámbulos, sino que en ocasiones rozamos la locura. Una manera de expresarlo es decir que hemos perdido ―o al menos olvidado― nuestras almas. Nos esforzamos mucho, muchísimo, por no darnos cuenta: no queremos ver lo dormidos que estamos, lo verdaderamente desolado que es nuestro estado. De modo que seguimos adelante ciegamente, impulsados por fuerzas que no reconocemos ni comprendemos.

Sin duda, estamos en un punto muy crítico del tiempo. Nuestro mundo pende de un hilo; su equilibrio es muy precario. El despertar a la Realidad ya no es una posibilidad, es un imperativo. La nave de la ilusión ya nos ha llevado todo lo lejos que podía llevarnos. La hemos dejado en la orilla y ahora descubrimos que somos náufragos en una tierra cada vez más desolada. Nuestras opciones han implosionado. "Despierta o perece" es el llamado espiritual de nuestro tiempo. ¿Puede haber una mayor motivación?

Sin embargo, todo está eternamente bien, mejor de lo que podemos imaginar.

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