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Textos Advaita - Consuelo Martín

El silencio creador

por Consuelo Martín

1. Aproximación al silencio

Esta obra ha sido realizada con el material de un curso sobre una investigación acerca del silencio de la conciencia. El valor que tengan estas clases separadas del ámbito en el que nacieron, se nos escapa. Lo que sí sabemos es que será de mayor utilidad para los lectores que conozcan el sentido de la investigación que en ellas se hace, y la dimensión operativa que puede tener su estudio realizado con la actitud adecuada. Por eso advertiremos que no se trata de pensar sobre el silencio; con ello solamente pondríamos en actividad una zona superficial de nuestra mente, aquella donde se analizan y clasifican mecánicamente conceptos, y esto no tendría repercusión en otros lugares del psiquismo, ni afectaría a la conducta. No sería por tanto operativo.

Es obvio que al pensar en conceptos referidos al silencio, no vivencio lo que el silencio es, y desconoceré su acción si me limito a eso. Mientras que si hago una investigación con la intención de abrirme a la verdad desconocida que pueda aparecer, observando y contemplando lo que voy descubriendo, haré un trabajo práctico, vivencial. Con él provocaré un movimiento de profundización en la mente que abrirá distintos espacios lúcidos en el ámbito total de la conciencia. Este inquirir y avanzar hacia nuevos territorios de comprensión, alternará con silencios que surjan espontáneamente, en los que se asimilará lo que se ha visto en ese momento y se irá integrando a mi conciencia.

Tratamos de realidades no mensurables, no objetivables, realidades que no pueden ser estudiadas con métodos científicos objetivos. Para adentrarse en esta aventura de la conciencia, es necesario estar dispuesto a transcender la dualidad sujeto-objeto. Hay que comprender la posibilidad de que se unifique, en un instante sin tiempo, la realidad en la contemplación creativa. Desaparecerá entonces la separación entre el experimentador y la realidad experimentada. Sólo a partir de esta intuición participaré de los descubrimientos que aquí se evocan. En una investigación vivencial, mi conciencia es el investigador y lo investigado y es también el camino por recorrer.

El lugar de nuestra mente desde el que habitualmente leemos o estudiamos un tema, es inadecuado en este caso, por lo limitado de la simple especulación intelectual. Pero podríamos inventar ahora mismo una actitud diferente que nos situara en un lugar nuevo, podríamos hacer un espacio en nuestro interior donde el silencio no fuera extraño.

Tratemos de ver por encima del discurso racional. Atravesemos esas zonas de nuestra mente donde incansables barajamos lo conocido y aventurémonos a penetrar en aquella región silenciosa que está detrás. La memoria del pasado no nos servirá en esta investigación. Sólo abrirá camino la sinceridad de nuestra búsqueda y la sencilla lucidez que acompaña la visión de la verdad.

2. ¿Por qué el silencio es creador?

¿Puede crearse lo positivo de algo negativo? Con la palabra silencio evocamos una negación, un vacío, pero no nos referimos al obvio vacío de sonidos o al dejar de hablar sino al vacío del ruido de los pensamientos y los hábitos condicionados que impiden oír lo que está detrás. Es silencio de lo mecánico y repetitivo, de la memoria del pasado y de todo aquello que sin cesar está tapando la sinfonía aún no escuchada de la Vida total.

Cuando nos abrimos a esa música, ¿qué es lo que sucede en nosotros? Tener unos minutos de silencio es un privilegio, una gracia, que nos devuelve misteriosamente a nosotros mismos. Y cuando somos tocados por esa mano providencial nos quedamos respetuosamente callados y amorosamente vigilantes para escuchar y sentir esa Presencia silenciosa en el interior de la Conciencia.

Podemos vivir muchos niveles de silencio. Desde los tres modos básicos de experiencia, por las sensaciones, por las emociones, por los pensamientos, podemos descubrir los tres niveles básicos del silencio. Y los tres están interrelacionados, ya que cada zona que se silencia facilita el profundizar en otras.

El silencio es sobre todo, silencio del pensamiento. Cuando el pensamiento se ha silenciado, ya no se opone, no juzga, no calcula con astucia la acción, no es protagonista en suma, sino callado y sereno transmisor de lo que la Inteligencia dicta. Lo real está fuera del pensamiento y del tiempo, por eso decimos que está en el silencio. La palabra silencio evoca un estado que no niega nada de lo real. Sólo niega el ruido que impide percibir directamente aquella realidad desconocida.

No significa desde luego que la realidad sea inmóvil y callada ni tampoco que para vivenciar un estado de conciencia verdadero tengamos que quedarnos mudos y paralizados. En la quietud y el movimiento, en el silencio y la palabra se expresa igualmente lo real.

Se debe observar sin embargo con atención y discernimiento que hay un movimiento verdadero, expresión de lo que es, como una bella danza es el libre bailar de la Vida inteligente. Mientras que hay un movimiento que surge del conflicto de una mente obstruida por la visión parcial e ilusoria. Este último produce una acción mecánica, desordenada y confusa porque no es creativo.

También podemos encontrarnos con la Palabra Verdadera, creación directa de la Inteligencia en el silencio del pensamiento, la Palabra que evoca la lucidez de donde ha nacido y trae consigo la fuerza creadora de la verdad. Es la palabra unificadora de realidades. Y cuando alguien la pronuncia es porque él mismo es esa Palabra creativa. Se distingue muy bien de aquella otra palabra, expresión del pensamiento egocentrado, que nacida de lo limitado y lo confuso, produce efectos similares en la superficie de la conciencia.

Conforme vamos avanzando en esta dirección, va siendo una evidencia para nosotros lo inesperado. Donde parecía no haber más que negación de realidades aparece una dimensión diferente de realidad. El vacío de lo limitado está lleno de lo ilimitado. Y como lo que tiene límites es siempre expresión de lo que es sin límites, el silencio de la conciencia abierta al infinito es plenitud y potencia creativos.

3. La Inteligencia creadora

La comprensión más allá del pensamiento y la desidentificación del pensar que esta comprensión posibilita, es la raíz del silencio que despierta la Inteligencia creadora. A su vez la contemplación de esta inteligencia que es pura lucidez, a través de una investigación sincera de la Verdad y una observación cuidadosa del proceso del pensar, produce la comprensión y crea en el silencio. Saliendo del estrecho recinto de nuestro yo psicológico, nos encontramos en el espacio abierto de la inteligencia. La inteligencia incansablemente está creando lo manifestado, sin que se agote jamás la fuerza de su creatividad y sin que lo creado salga nunca de su unitotalidad. En el silencio de la mente se libera esta fuerza potencial que puede crear lo nuevo en mi vida.

Al desbloquearnos con ejercicios físicos como asanas y pranayamas de hatha-yoga, liberamos la energía única que se expresa a través de nosotros. Y esta energía sana el cuerpo, lo equilibra y armoniza. Purificando las emociones egocentradas con las prácticas religiosas o de bhaktl-yoga, liberamos el amor y vivimos un sentimiento de unidad que nos abre el corazón a todo y a todos. Pero pocos son los que han descubierto que es posible dejar en libertad la inteligencia creadora, para que nos ilumine y cree a través de nuestra mente. El camino es el amor a la verdad. Y la lucidez creciente que aparece en el silencio, es la guía.

La lucidez es la vivencia no-dual de la conciencia pura. Cuando la mente racional calla, porque ha comprendido, aquello que es real, se vivencia directamente sin pasar por los moldes del pensamiento. La división entre sujeto y objeto se acaba ahí. Y la vida aparece como una creación constante que se expresa en todas direcciones.

4. Escuchar el silencio

Es necesario aprender a escuchar de una manera nueva. Es así como la atención crece y varnos haciéndonos uno con ella. El escuchar verdadero no es pasivo, es enormemente activo, es acción y oración, es atención creativa.

Escuchando se descubre esta atención y desde ella se comprende y atiende a todo. En el silencio del escuchar en contemplación amorosa, se deshacen los deseos y las ambiciones, los miedos y las inquietudes.

La mente silenciosa encuentra la armonía de todas las cosas. Esa armonía siempre anhelada que se busca en vano en las imágenes sensoriales. Es la belleza perfecta, la que nunca hemos visto pero adivinamos que existe a través de los signos, las formas y los movimientos de todas las cosas. Esa belleza está ahí y la encontramos por primera vez en el silencio. El equilibrio que da sentido a todos los contrastes y las contradicciones, a todos los cambios, es el estado natural del silencio. Como si el universo en infinitos trozos separado y esparcido en todas direcciones, se reencontrara en la belleza gozosa de la Unidad. Como si aquello tan valioso que estaba perdido entre el caos incontable de múltiples realidades revelara de pronto la clave secreta de mi existencia única. Así es el silencio creador. Aprender a escucharlo es aprender a descubrir la Vida como creación constante.

(Texto Introducción del libro El silencio creador)
Fuente: Consuelo Martín. El silencio creador (Mandala Ediciones)
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