Ruta de Sección: Inicio > Extractos > Despertar Radical

Textos Advaita - Amoda Maa Jeevan

Despertar Radical

Descubrir el Resplandor del Ser en Medio de la Vida Cotidiana

por Amoda Maa De la Introducción a su libro: radical awakening
Radical Awakening

La Urgencia de Despertar Hoy

Existe hoy día una urgencia de evolucionar más allá de una perspectiva centrada en el ego en la cual nos experimentamos como separados unos de otros, del mundo y de la vida. El arcaico mecanismo de "lucha o huye", que está conectado a la supervivencia de la especie, ya no nos sirve. Algo nuevo es necesario y cada vez más personas están buscando una forma diferente de ser.

Es obvio que el mundo está en crisis. Todos los días somos bombardeados por noticias sobre la escalada de la violencia, la corrupción, la guerra y el terrorismo. Los climas políticos, económicos y ambientales se están volviendo cada vez más inestables. Y por primera vez en la historia registrada la amenaza de la aniquilación planetaria total se asoma en el horizonte. Y sin embargo, en medio de todo este caos reside la posibilidad de una revolución en la consciencia y el potencial para transformar radicalmente nuestro mundo.

La posibilidad de transformación se nos ofrece ahora: aquí mismo en este mismo momento, y no en algún momento futuro. Ya no podemos esperar a que los políticos dejen de pelear, que los ambientalistas piensen en una solución o que los líderes mundiales nos salven. Tenemos que dejar de creer que alguien más tiene la respuesta y convertirnos realmente en el cambio que queremos ver. Cuando dejamos de mirar fuera de nosotros buscando algo que nos haga sentir mejor, más seguros, más fuertes, más ricos o más felices, y en cambio nos abrimos al conocimiento más profundo en nuestros corazones, nos damos cuenta de nuestra naturaleza esencial y cambiamos nuestra realidad. Podemos pasar toda una vida (o incluso vidas) en busca de un mundo perfecto, pero el reino de los Cielos está dentro: lo que buscamos es lo que somos. Y esta comprensión está disponible para nosotros aquí mismo, en medio de la oscuridad del mundo.

La pura verdad desnuda es que cada uno de nosotros es una manifestación de la luz de lo divino: cada uno de nosotros es la perfección de este momento. Cuando vemos lo divino en todos ―a pesar de las apariencias― toda separación se disuelve. Cuando vemos más allá del género, la raza, la religión, la clase, la riqueza, el título profesional o cualquier otra etiqueta, todas las fronteras se evaporan. Ciertamente es muy difícil ver esto cuando el otro aparece como terrorista o asesino, o cuando la calamidad llega a nuestra propia puerta, o cuando toda nuestra vida se viene abajo. Pero esta es la profundidad de transformación que se requiere para despertarse del sueño de la separación.

Sólo un cambio hacia una perspectiva holística, en la que somos uno con la esencia divina que da nacimiento a todas las formas, tiene el potencial de poner fin al sufrimiento ― para cada uno de nosotros como individuos y para la humanidad en su conjunto. Y para esto, necesitamos estar dispuestos a ver a través de los ojos de la unidad.

Descubriendo el Resplandor del Ser

Fue la buena disposición de abrir mi corazón a todo ―incluyendo la oscuridad del sufrimiento― lo que permitió que la radiante luminosidad del Ser se revelara en mi vida. Fue un despertar radical que cambió todo de adentro hacia afuera. Al principio, me despojó de toda estructura en mi mundo interior y exterior que no sirviera a esta consciencia despierta. Se vio a través de las defensas psicológicas y se derrumbaron, las relaciones y las amistades basadas en la co-dependencia se disolvieron, y las distracciones mentales simplemente se detuvieron. Al mismo tiempo, se reveló un propósito más profundo para el flujo creativo de mi "trabajo" en el mundo, y cualquier acción que no estuviera alineada con este nuevo propósito se desvaneció rápidamente. Más tarde, este despertar radical dio a luz a este libro y a mi enseñanza.

Todo sucedió inesperadamente en medio de mi vida cotidiana mientras vivía en la concurrida metrópolis de Londres. Yo no buscaba la iluminación, ni la liberación, ni siquiera la felicidad; la búsqueda se había detenido hace mucho tiempo. Pero la vida me había llevado al borde de un paisaje interior estéril, un vacío existencial que amenazaba con engullirme en su oscuridad. Reconocí esto como algo que me había perseguido siendo adolescente y joven adulta, pero que había invertido mucha energía en evitarlo. Esta vez, parece que no tuve otra opción que dejar de huir y enfrentarme a ello. Sucedió en dos partes (en pocas semanas una y la otra, aunque realmente no conecté las dos experiencias hasta mucho más tarde). La primera parte vino como una experiencia visionaria que me habló personalmente y también me dio las claves para la transformación del sufrimiento de la humanidad.

En esta visión, estoy caminando por el Valle de la Muerte, un paisaje tan estéril que carecía de toda esperanza. Rodeada de fantasmas hambrientos y almas torturadas, una oscuridad fría que se me metía en las venas y mi cuerpo se sentía pesado con el sufrimiento de toda la humanidad. Todo lo que quería hacer era echarme y morir. Cuando la llama de la vida parpadeaba por última vez en el centro de mi corazón, miraba hacia el cielo como diciendo: "Gracias por mi vida hasta ahora, ahora es el momento de irse". Pero justo cuando estoy a punto de cerrar los ojos para siempre, veo un tenue resplandor en la distancia ... como un sueño de un futuro más brillante. Pero esto no es un sueño: mis ojos están abiertos. Clavada en el sitio, miro con incredulidad mientras la luz se extiende ante mí como una alfombra. Invoco todas mis fuerzas y me preparo para subir cansadamente los peldaños dorados que aparecen delante de mí. Me sorprende lo ligera que me siento. "¡He muerto y he ido al cielo!" Gritaba. Pero los pasos son reales y tengo que seguir subiendo sin mirar hacia atrás. Con cada paso me siento cada vez más humilde por este estado de gracia, porque me he convertido en un Hijo de Dios.

Cuando llego a la cima y me pongo a los pies de mi Padre, soy inocente y desnudo como un bebé. No hay nada que ocultar. Subo a Su regazo en tal estado de humildad y rendición que estoy dispuesta a morir una vez más por este amor, a dormir dulcemente en Sus brazos para siempre. Pero tan pronto como apoyo mi cabeza, me fusiono completamente con Él. Y al hacerlo, logro la Sagrada Unión en la que Yo soy Él. Y en ese mismo instante, yo también soy Su Consorte, la Santa Madre que se sienta a Su lado. De mi vientre brota un Niño Dorado y de mis senos fluye la Leche de la Bondad Humana que crea un río eterno para aliviar el sufrimiento de la humanidad. Y, con el tiempo, el Valle de la Muerte se convierte en la Tierra de Leche y Miel ... un verdadero Paraíso aquí en la Tierra.

Lo que esta visión quiere decir es que el viaje de la transformación significa desnudarse. Si queremos avanzar hacia la luz, necesitamos dejar de escondernos detrás de la máscara del ego y convertirnos en niños pequeños, listos para desnudarnos por completo. Caminar por nuestro sendero a través de la vida con la inocencia de un corazón abierto es la única manera de transformar nuestro sufrimiento. Y esto significa dar un paso a la vez. Es algo que necesitamos hacer como una práctica cotidiana y a cada momento. No es fácil, porque el miedo nos hace retroceder. Se requiere que permanezcamos firmemente presentes sin mirar hacia atrás o adelante. Lo que esto significa es que no nos doblegamos para ser víctimas del pasado ni nos aferramos a algún objetivo imaginario en el futuro. En última instancia, significa sacrificar nuestro ego en el altar de Dios.

Dios es aquello que es más grande que nosotros, el Gran Misterio, el Uno Que Es Todo. La recompensa cuando nos entregamos o rendimos totalmente a Dios es el desbloqueo del poder espiritual de nuestras energías latentes masculinas y femeninas. Este es el matrimonio alquímico del Padre y de la Madre de quienes renacemos como el Niño de Oro. En otras palabras, cuando incorporamos plenamente la profundidad de nuestra energía masculina y la apertura de nuestra energía femenina, la semilla del despertar crece dentro de nosotros y damos a luz a nuestro ser esencial. Esta es la chispa divina del potencial creativo infinito que nos ilumina desde dentro. Es algo que, una vez más, necesitamos desarrollar como una práctica continua.

Cada momento es una oportunidad para despertar a nuestra verdadera identidad. Y en este recuerdo nos hacemos completos. La trinidad del Padre, la Madre y el Niño de Oro es un símbolo tanto de nuestra totalidad innata como de nuestra santidad esencial. Es el espacio sagrado de la unidad dentro de nuestros corazones de donde la compasión fluye libremente por todo lo que existe.

Esta historia no sólo nos insta a despertar y convertirnos en quienes realmente somos para transformar nuestras vidas, sino también es una visión del futuro. El Valle de la Muerte es a la vez el reino del infierno personal del ego y también el samsara de un mundo empeñado en la destrucción. El matrimonio alquímico del Padre y de la Madre es tanto la integración de nuestro hombre y mujer internos como la curación de la división masculino-femenina que vemos en el hombre contra la mujer, el intelecto contra la intuición, la ciencia contra el misticismo y la religión contra la Naturaleza. La Tierra de Leche y Miel es a la vez el pleno florecimiento de nuestro potencial creativo individual y también la creación de un nuevo mundo construido sobre los cimientos del Amor y la Verdad.

Lo que inicialmente me sorprendió acerca de esta visión ―quizás más que cualquier otra cosa― fue el énfasis en Dios. Como tantos de nosotros que hemos sido educados en un contexto de dogma religioso, había eliminado la palabra Dios de mi vocabulario hace mucho tiempo. No fue hasta esta visión que llegué a ver a Dios no como un concepto abstracto, sino como una experiencia directa. Dios es sinónimo de vida, y cuanto más me abro para recibir cada aspecto de la Existencia en su plenitud, más estalla este momento con vibrante intimidad. Mi relación con Dios es una aventura en el amor que me acerca a mí misma y más cerca de todos y de todo en mi vida. Lo que he estado buscando es lo que soy, porque Dios es mi naturaleza esencial. Y la tuya también.

Si bien esta experiencia visionaria fue profunda y tuvo enormes consecuencias para mi relación con todos los aspectos de mi vida, no fue hasta la segunda parte que la innegable realización del despertar se integró en mi ser celular. Hubo un momento en que estaba sentada en el sofá de mi pequeño apartamento de un dormitorio, del cual todavía recuerdo tan vívidamente hoy, cuando surgió un terror increíble; era como si estuviera absolutamente sola en toda la existencia, como un pinchazo microscópico de "algo" colgado dentro de la inmensidad infinita de la "nada". Durante un breve instante, la creencia de que había sido abandonada por la Vida/Dios/el Creador pasó a través de mi consciencia. Y en el mismo momento, vi con una claridad increíble que esta creencia siempre había estado conmigo como la "herida central de la separación". Vi cómo mi mente creaba defensas, distracciones y contorsiones para evitar enfrentar el horror de este abandono. Pero en lugar de alejarme levantándome para tomar una taza de té o leer un libro espiritual (mis dos estrategias más comunes), de alguna manera reconocí que esta vez no se podía negar el hecho de que el vacío de la Nada estaba aquí mismo en mi experiencia de este momento. Y así me decidí a entregarme totalmente.

La entrega era absoluta: entregué todo temor y toda esperanza, renuncié a toda imaginación de cómo debían ser las cosas e incluso la idea de que mi vida tal como la conocía continuaría de alguna manera. Yo estaba 100% dispuesta a ser extinguida y absorbida en una eternidad de vacuidad desconocida. Y así, caí en el oscuro abismo de estar sin una red de seguridad. Pero para mi sorpresa, ¡este no era el final! No sólo "yo" me disolví en el vacío sino que, simultáneamente, "yo" me fundí con la totalidad de la Existencia. Y esto fue experimentado como la plenitud del amor. Era una muerte psicológica, una liberación del ser a partir del nudo del ego.

A partir de ese momento, no había más historia de separación y ya no era víctima de la vida. A la luz de las antorchas de la conciencia despierta, todo lo que quedaba era la translucidez del Ser, una espaciosidad ilimitada que permitía un desarrollo cada vez más profundo en el silencio interior. Este silencio se experimenta hoy como una conciencia no-dual que abraza tanto el misterio como el desorden de la experiencia humana. Es un despertar radical porque lo ha incluido todo. Ningún vestigio de división interior puede sobrevivir cuando se le da fidelidad al fuego de la verdad. La naturaleza siempre cambiante de la vida es plenamente vivida y, sin embargo, el resplandor inmutable del Ser en el núcleo de todo lo que se experimenta es profundamente reconocido.

Se ve a Dios en todo.

La Invitación de Este Libro

Este libro te invita a dar la bienvenida a cada experiencia en tu vida como un llamado a regresar a tu verdadera naturaleza. Es una invitación a sumergirte más profundamente en el misterio de la vida tal como es ahora, a ser despreocupadamente íntimo con este momento.

La decisión de abrazar cada momento, por difícil o doloroso que sea, transforma la miseria del encerramiento en el milagro de la apertura. Te ofrece la oportunidad de despertarte del sueño de la separación y darte cuenta de que eres uno con la vida misma. En esta realización, toda la división interior se disuelve y te encuentras en el silencio sin nombre del Ser que es tu naturaleza esencial. Es la divinidad en el centro de ti y en el centro de todo. Y es lo que se quiere decir con "Para encontrar a Dios, debes dar la bienvenida a todo". Cada interacción que tienes con cada aspecto de tu vida proporciona una puerta al descubrimiento de esta divinidad ... si simplemente la reconocieras.

La Primera Parte de este libro explora cómo la vida misma es un llamado de Dios y cómo el viaje hacia una dimensión interior más profunda del Ser requiere la apertura de tu corazón ―o Amor― y la profundidad de tu presencia ― o Verdad.

En la Segunda Parte, se te invita a desbloquear tu naturaleza divina usando las "llaves de oro" del Amor y la Verdad en cada aspecto de tu vida. Cuando la vida se ve desde una dimensión personal ―en otras palabras, cuando una perspectiva ego-centrada es la manera "normal" de ver las cosas― hay un velo que envuelve una verdad más profunda: éste es el samsara de una realidad horizontal. Pero cuando tu perspectiva cambia al reino universal, el "secreto de Dios" se revela. Al despertar al Amor y la Verdad, cada velo se disuelve y te encuentras flotando libremente en la realidad vertical. Es como si te despertaras de un sueño y vieras que Dios está justo aquí ... ¡exactamente donde estás!

Cada capítulo de la Segunda Parte está dedicado a un aspecto específico de la vida, comenzando con nuestra relación con el cuerpo. Debido a que es tan denso y aparentemente sólido, a menudo olvidamos que nuestra forma física es una puerta directa a los sutiles reinos de lo divino. La segunda puerta a Dios se encuentra penetrando en la naturaleza de la mente ― es entrando en los espacios entre pensamientos y dejándote llevar por la zona atemporal del eterno ahora que se revela la luminosidad de tu naturaleza esencial. La tercera posibilidad de descubrir el resplandor del Ser es a través del yo, que incluye a nivel superficial la personalidad así como toda la gama de nuestras emociones, y en un nivel más profundo los patrones revelados por el viaje único de nuestra alma. Y luego hay una relación íntima, que es una puerta muy potente para la transformación en el mundo de hoy. Es aquí, dentro de la lucha del amor humano, que se puede realizar la bendición del amor divino.

Más allá de la esfera individual en el ámbito colectivo, los capítulos restantes exploran nuestra relación con el mundo, que incluye a la masa de la humanidad; los sistemas creados por la sociedad como la política, la economía y los medios de comunicación; el trabajo que hacemos, la creatividad y el dinero. La mayoría de las veces excluimos al mundo de la búsqueda espiritual, pero hay algo muy poderoso en abrazar nuestra relación con él y ver la naturaleza sagrada más profunda de todo. Más allá del mundo y de sus asuntos humanos está el mundo de la Naturaleza y la invitación aquí es ver lo divino en todas las criaturas vivientes que corren, nadan, vuelan y se arrastran; todas las cosas verdes que crecen hacia la luz; todas las montañas, rocas, ríos y mares; así como las fuerzas elementales naturales del sol, el viento, el agua y la tierra. Y finalmente, se explora el reino del espíritu. Escondido detrás del velo polvoriento de la religión durante miles de años, este mundo invisible tiene la clave final para comprender que Dios está en todo y en todas partes.

Cada aspecto de la vida ―desde lo mundano hasta lo trascendente― ofrece una oportunidad de transformación. El camino espiritual tradicional que considera las cuestiones cotidianas como la salud, las finanzas, el trabajo, la familia y la relación como distracciones ya no es relevante. Lo que necesitamos hoy es una espiritualidad verdaderamente holística. Lo que necesitamos no es sólo un Amor Universal con los colores del arco iris orando por la paz, sino también un amor que sea práctico. Necesitamos un amor que aprecie el vehículo físico de nuestra alma porque un cuerpo sano es más capaz de servir a Dios y al mundo. Necesitamos un amor que no tenga miedo de manejar el dinero, porque la riqueza global necesita urgente redistribución. Necesitamos un amor que siempre piense anticipadamente y comience a crear ahora lo que las generaciones futuras necesitarán. En otras palabras, necesitamos el amor en acción.

Y tampoco es suficiente sentarse en silencio en el vacío de la Verdad Suprema ― también necesitamos una verdad que sirva a nuestra realidad cotidiana. Necesitamos una verdad que hable de nuestros sentimientos más íntimos, que exprese toda la gama de emociones, y que tenga el valor de arrojar pretensiones para revelar la ternura de un corazón abierto. Lo que realmente necesitamos es una verdad que una la brecha entre la imperfección de nuestra humanidad y la perfección de nuestra esencia Divina.

Les invito a considerar la posibilidad de una ola de transformación global ―un tsunami de amor― que se nos viene encima. Requiere la confianza de que seremos llevados a la otra orilla seguros, íntegros y completos. El desafío que enfrentamos es el de zambullirnos en el amor incluso cuando el miedo nos grite para que corramos y nos escondamos, y abrir nuestros corazones incluso en medio del Infierno. Cada uno de nosotros está llamado a renunciar al pequeño yo y a ser uno con la totalidad de la vida, a abrirnos a una dimensión más profunda del Ser que nos libera del sueño de la separación y nos sana de toda división interior y exterior.

La visión de un futuro más brillante pertenece a cada uno de nosotros. ¿Elegirás sumergirte en un descubrimiento aún desconocido, para despertar a lo que realmente eres?

Mi esperanza es que este libro te hable. Y que tengas el coraje de dar el salto de tu cabeza a tu corazón.

Amoda Maa
Amoda Maa es una maestra espiritual contemporánea y autora. Su enseñanza surge de la experiencia directa de conciencia despierta y emana la fragancia indomable de la libertad, mientras que radicalmente abarca el misterio y el desorden de la existencia humana. En 2012, Amoda comenzó a hablar desde el silencio en pequeñas reuniones en el Reino Unido. Hoy en día, ofrece reuniones y retiros a una creciente comunidad global..
ir a inicio   ir a sección   ir arriba Libros  | Extractos  | Recomendados RSSFacebookTwitter