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Libros Advaita - Gangaji

tú eres eso

Tú eres eso

Detalles del libro:

Título: TÚ ERES ESO
Título Original: You Are That
Autor: Gangaji
Nº de páginas: 428
Editorial: Sirio
Año de edición: 2010
ISBN: 978-84-7808-733-4

Descripción:

Este libro es una invitación al descubrimiento de nuestra naturaleza inmutable, de nuestra identidad más profunda. La claridad y la precisión con la que Gangaji expone su visión de la realidad mientras responde a las diferentes preguntas de los oyentes, acallan la mente e inducen un estado en el que la iluminación parece estar al alcance de la mano.

Todo aquel que haga una lectura atenta de este libro verá en él una especie de viaje hacia su verdadero ser y lo más probable es que no vuelva a ser el mismo de antes, o al menos ya no se sentirá el mismo. Paulatinamente, conforme uno se va adentrando en la lectura, se va dando cuenta de la inutilidad de los disfraces con los que nos identificamos para escapar del miedo a lo desconocido y va adquiriendo el coraje para despojarse de ellos y adentrarse en la realidad del observador consciente.

Acerca de este libro

Los encuentros con Gangaji son reuniones públicas, abiertas a todo el mundo, en las que Gangaji interactúa con las personas que le plantean preguntas o que hacen comentarios.

Tú eres Eso contiene extractos seleccionados de encuentros mantenidos entre 1993 y 1995 en varios lugares del norte de la India, Nepal, Bali y el Oeste de Estados Unidos, también en la isla de Maui, Flawai.

Esta nueva edición abarca los volúmenes originales de Tú eres Eso, junto con material adicional y capítulos añadidos de los encuentros celebrados en noviembre de 2005 en Perth (Australia).

Prólogo

Nadie ha dicho jamás que la realización del ser verdadero tenga un final. Estas palabras de Gangaji reverberarán a medida que te vayas sumergiendo, o más bien flotes, en Tú eres Eso. Página tras página, la relajación en el ser verdadero se vuelve más serena y profunda; y los movimientos de resistencia disminuyen. La lectura de este libro no es un ejercicio de adquisición de conocimientos. Más bien, tendrás la experiencia de desprenderte de tus certezas espirituales, pero esto pasará desapercibido. Mientras tu mente esté ocupada intentando analizar alguna frase en particular, o tratando de aferrarse a ella de manera conceptual, para entenderla, las siguientes palabras de esa página volverán a sumergirte en la quietud. Esto es lo contrario de leer un libro para adquirir benericios intelectuales, emocionales o espirituales. Más bien, es la experiencia de leer un libro para refrescar tus conocimientos lo que nuestro maestro, Poonjaji llamaba el depósito de nada.

Y ésta no es, evidentemente, la nada del vacío oscuro. La gente es capaz de hacer cualquier cosa para evitar su miedo a dicho vacío y, como señala Gangaji: La actividad mental frenética se genera para llenar [ese] aparente vacío. No obstante, el depósito de nada hace referencia a ese incomparable respiro que uno siente cuando no tiene que presentarse ante el mundo como algo o alguien, cuando no hay que mantener ningún tipo de imagen. Se refiere al reino profundo y consistente de simplemente ser. Cuando Gangaji, y antes que ella Nisargadatta (con su valiosa colección de charlas publicadas con el nombre de Yo soy Eso), así como innumerables grandes maestros a lo largo del tiempo, han hecho referencia a eso, aluden a esta inefable y pura sensación de ser, a la experiencia directa de la existencia latiendo en uno mismo y en todas las cosas.

Sin embargo, Gangaji es una maestra contemporánea, bien preparada tras muchos años de interactuar con miles de alumnos en los asuntos que les surgen a todos los que quieren pasar desde una vida complicada de hacer y tener a la simplicidad de ser. Aunque se mantiene firmemente centrada en esta simplicidad de ser, también comprende y aborda la desilusión que surge al aferrarse a las experiencias y a las cosas del mundo, y la desilusión aún más profunda que surge al intentar aferrarse a la experiencia espiritual. Aunque sabe reconocer el recorrido del buscador moderno, que probablemente ha transitado por diversos caminos psicológicos y espirituales, ella señala infaliblemente hacia la quietud y hacia la liberación de todas las estrategias espirituales, incluso nuestras más preciadas esperanzas de iluminación: Esto que tú eres no ha sido tocado por ninguna idea de ignorancia o iluminación. Así, te anima a abandonar tus propias ideas para ampliar tu personalidad espiritual, porque de otro modo acudir al satsang sólo sería un intercambio de trances.

En lugar de eso, Gangaji te invita a experimentar la verdadera alegría, una sensación de bienestar que no depende de la comodidad o de las posesiones, sino de tu quietud en medio del ir y venir de los fenómenos, la quietud dentro de tus dificultades así como de tus triunfos. Aunque muchas tradiciones han hablado sobre esta quietud y han ofrecido técnicas y prácticas de meditación para alcanzarla, Gangaji dice, como decía Poonjaji, que esas técnicas y prácticas, aunque son de utilidad para calmar la mente, también pueden convertirse en trampas mentales si engendran la separación dualista entre la meditación y el resto de mi vida. Gangaji sugiere que experimentes toda tu vida como una meditación viva, una conciencia silenciosa en la existencia diaria que no requiere nada más que el reconocimiento de su constancia para vivir en esa experiencia. No necesitarás añadir nada en absoluto. No tendrás que poner nada en práctica para disfrutar de esa constancia. Y en esa conciencia silenciosa que no trata de llegar a ninguna parte, que no pretende iluminarse, que no trata de mejorar, hay una paz rotunda, la verdadera alegría a la que se refiere Gangaji.

Es tan simple que resulta fácil pasarla por alto. Pero, como explica Gangaji en este libro, estar preparado para alcanzar esta simplicidad requiere madurez espiritual. Es algo paradójico que la verdadera madurez sólo se adquiera al desmontar las actividades de adquisición —logros, realización de deseos, adquisición de creencias, prácticas y experiencias espirituales—, dejándole a uno sin suelo bajo los pies. Es la madurez de afrontar la cuestión de quién serías si no fueras el dueño, la esposa, la aventurera, el padre, el amante, la buscadora espiritual... Es la madurez de no tener que demostrar nada, de no proclamar comprensiones cósmicas, de no estar encaminado hacia ningún objetivo superior. Es la madurez de sentirte cómodo en tu propia piel, tal como es, y en el centelleante deleite de conocer tu propio y querido ser —la versión desnuda, en los huesos— sintiendo lo que Gangaji describe como la temblorosa timidez ante la divinidad.

A lo largo de este libro estarás en contacto con eso: con tu propio y querido ser, tímido ante la faz divina. Experimentarás eso de lo que habla Gangaji como un sutra viviente, palabras que emanan del silencio y que te llevan a él. Sentirás la serena alegría que no surge al desvelar un misterio espiritual, sino al vivirlo. Te recomiendo que tengas este libro junto a la cabecera de tu cama y que te sumerjas en su exquisito depósito de nada cada vez que puedas. En cualquier página que aterrices, se te recordará que Tú eres Eso.

Catherine Ingram
Los Ángeles, 2006

Comentario: "Tú eres Eso"

Impresionante trabajo de recopilación de extractos de conversaciones mantenidas con Gangaji en, vemos en un breve apunte, India, Nepal, Bali, Oeste de Estados Unidos, Hawai, entre los años 1993 y 1995. Además en esta nueva edición se han añadido momentos de encuentros celebrados en 2005 en Australia.

El prólogo de "Tú eres Eso" a cargo de Catherine Ingran está bellamente escrito y resume a la perfección el sentido central del libro ―que es idéntico a los encuentros con Gangaji― y el impacto que produce la presencia viva de Gangaji, así como su manera de interactuar con los miles de buscadores que acuden a ella. Estas palabras condensan el sentido de este trabajo: "A lo largo de este libro estarás en contacto con eso: con tu propio y querido ser, tímido ante la faz divina. Experimentarás eso de lo que habla Gangaji como un sutra viviente, palabras que emanan del silencio y que te llevan a él". No puede estar mejor expresado.

Después de una obra de veintisiete capítulos distribuidos a lo largo de cuatrocientas páginas de preguntas y respuestas pocas cuestiones pueden quedar sin haber sido tratadas. Si hemos de destacar una característica paradigmática de Gangaji es su lealtad a la verdad por encima de todas las cosas, a aquello que es verdadero en nosotros. Con ese objetivo en su punto de mira temas que parecen más propios de otros ámbitos, como el manejo de las emociones, relaciones personales, miedos, mentiras, etc. son llevados al terreno del más puro discernimiento "cuasi sankariano". Sí, todo ello es posible solucionarlo radicalmente a condición que sea visto desde el punto de vista de la verdad más alta y no desde una visión psicológica o terapéutica al uso. En este sentido nos recuerda mucho a Mooji, que también tiene esa virtud, aunque no es de extrañar viniendo ambos de la misma fuente. No dicen nunca que un tema expuesto no es apropiado ―recordamos el "esto no es un jardín de infancia" de Sri Nisargadatta― sino que acogen amorosamente a la persona para, a su debido momento, darle la sacudida que justo necesitan para intentar hacerles salir del círculo vicioso en que se encuentran.

La iluminación, el despertar, la rendición, la vigilancia, los deseos, miedos, emociones, la elección, el control, el anhelo de lo divino, el sufrimiento, la madurez espiritual, la alegría sin causa, y todo asunto imaginable van siendo puestos en cuestión y respondidos a la manera hábil de quien conoce bien los territorios del recorrido humano que, sin rumbo, desea llegar de una vez a su anhelada meta, y Gangaji indica la manera de lograrlo. Eso sí el recorrido lo tiene que hacer uno y se hará si hay verdadera seriedad y, este mensaje lanzado por Gangaji no se suele oír: "Nadie ha dicho jamás que la realización del ser verdadero tenga un final", consigna directamente relacionada con lo que ella llama vigilancia y autoindagación, y que nos recuerda al héroe de los relatos míticos de la antigüedad que se enfrentaba a todo tipo de pruebas, verdadera imagen de "nuestras historias personales", y que nunca bajaban la guardia.

Nuevamente oímos a Gangaji decir de este tema: "Declárate casado con la verdad, y se fiel, independientemente de las amantes que vengan y te pidan que juegues con ellas. Proclama que tú has elegido la verdad, y nada podrá separarte de eso. Las antiguas amantes pueden presentarse. Deja que aparezcan. Si no las entretienes, desaparecerán". Por supuesto, "las antiguas amantes" son nuestras historias de identificación errónea, lo que Gangaji llama "las historias personales", que aunque hacen sufrir recurrentemente no somos capaces de abandonarlas pero, tiene que llegar una madurez en que se vea que eso tiene que acabar y establecer ese matrimonio divino con lo que es eterno, inmutable y dicha sin fin en nosotros.

Tanto por el título como por la envergadura de la obra este libro no deja de recordar al "Yo soy Eso" de Sri Nisargadatta. Son evidentemente dos maneras distintas de expresión de la aplicación de la verdad a cualquier asunto pero el resultado es idéntico: eliminar la ignorancia de nuestra verdadera naturaleza desde su raíz misma; y el resultado, una obra atemporal.

Recensión por José Manuel Lagunas

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