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Colaboraciones - Cristian Sarmiento

Alegría y Espontaneidad

por Cristian Sarmiento
Rosa

Resulta muy interesante de observar cómo en los medios de distinta índole se otorga un importante énfasis a una serie de indicadores que, son por así llamarlos, "pesimistas", tales como las tasas de desempleo, delincuencia, endeudamiento, muertes en ciertas fechas, obesidad; cuyo impacto tiende a ser la anticipación ante posibles desastres, la ansiedad, preocupación constante, entre otros... Es parte de la vida y seguramente va a continuar de esa manera. Contrariamente, informar sobre lo amistoso, expansivo y positivo contiene poca relevancia entre los diferentes medios de información, y así también, dentro de la vida cotidiana. Es como si se tratase de una "ilusión", un "enigma sin resolver" o la "promesa" que jamás podremos encontrar. Nuestros entrenamientos culturales y psicológicos tienden a sentirse en silenciosa armonía ante la desgracia de los demás (sea quien sea), produciéndonos una extraña tranquilidad que otra persona, comunidad o país esté experimentando una situación peor que la nuestra.

Esto, en resumidas cuentas, es la raíz de la individualidad o separatividad que experimentamos como humanidad. Sentir que somos uno en realidad es una figura mística muy dimensional, ya que a fin de cuentas y en buen chileno pensamos "cada uno pela su chancho". Aún más, nuestros paradigmas y creencias en Dios han estimulado en nuestras conciencias la verdad de que somos seres imperfectos y que día a día debemos superar nuestras culpas, fracasos, orgullos, sufrimientos, temores, vergüenzas, etc... para alcanzar la odisea de la perfección divina "sin duda nuestro anhelo más profundo". Quizás, Nietzsche en su famosa afirmación (también enunciada por Fiodor Dostoievsky) "Dios ha Muerto" nos quiso introducir en un concepto de colectividad, fe y unidad con la existencia o con lo que sencillamente es, más allá de construcciones mentales.

Siendo francos tenemos en nuestra mente una visión pesimista de la vida o tememos a que la vida inesperadamente, tal como un terremoto, nos mueva el piso cambiando nuestra realidad actual. Ver el lado medio vacío del vaso, en vez del lado medio lleno es consecuencia de lo expuesto en el párrafo anterior, efectos de nuestras afirmaciones, creencias, paradigmas o temores. Yendo un poco más profundo, podríamos inferir que convivir con un estado de alegría, espontaneidad o paz es como hacer el ridículo. ¡¡¡Mira se ve feliz, pero no creo que le dure mucho!!! ¡¡¡Seguramente se comporta de esa forma para tapar la escoba que tiene en su vida personal!!! Todo ello, es parte de nuestras conversaciones mentales que nos alejan del amor por nosotros mismos, cuna de la alegría y felicidad. Siddharta enseñó hace poco más de 2.000 años atrás que "todo lo que dices o piensas de otra persona es lo que piensas de ti mismo", sinceramente creo que es una gran verdad.

En mi experiencia personal, una de las fuentes de alegría y felicidad es comenzar a ser conscientes de nosotros mismos. Algo que no es automático o que puedas adquirir con tu Mastercard o Visa, sino que requiere cierto amor y disciplina por nuestra experiencia vital.

Comenzar a reevaluar tus actitudes frente a otras personas, ser muy observador respecto a los pensamientos que son recurrentes en ti que generan creencias densas y escabrosas. Sacarlos a la luz (por así llamarlo) preguntándote a ti mismo ¿Soy una persona miedosa?¿Soy una persona enojosa?¿Soy una persona culposa? y sentir qué ocurre en tu cuerpo y consciencia mental para observar su impermanencia respecto a tu presencia. Así también, cuando sientas incomodidad pregúntate a ti mismo ¿Estoy apegada/o a este tipo de situaciones o estoy resistiéndome a lo que estoy viviendo? La alegría y espontaneidad es mas natural de lo que pensamos, sencillamente estamos cubiertos por una serie de creencias, ideas, paradigmas y pensamientos que obstaculizan ser tal cual somos, nuestra imperfecta y pura autenticidad. Tú eres una expresión única de la vida, tal cual tus ojos son distintos, tu semblante, etc...no sientas miedo respecto a ti, más bien siente alegría respecto a quién eres. Podríamos llegar a descubrir que el miedo y la alegría son estados de la vida que interactúan entre sí que están más allá de la limitada percepción de perfecto/imperfecto, esencia de la dualidad material que enuncio Heráclito de Efeso hace miles de años. Deja ir la idea de que el miedo es imperfecto y la alegría es perfecta, no generes diferencia entre ellos, son "cometas" que pueden aparecer en el espacio vasto que está en tu interior, tu universo personal y conectado con la vida misma.

Y tanto te preocupas de ti mismo,
Individualidad...
Auto importancia...
Poder...
Tu cuerpo es un sinfín de minerales que están combinados entre sí.
Sin el aliento vital no puede bailar,
Sin el aliento vital no puede cantar,
Sin el aliento vital no puede expresar.
¿Estás seguro que eres solamente el cuerpo?
Lo que mantiene tu cuerpo con vida, es similar a lo que mantiene el cuerpo de tu amigo, familiar o de un vecino...
Es similar a lo que mantiene con vida a un animal, una flor o la frondosa vegetación...
Lo que tú eres,
Es consciencia misma,
Una vibración energética,
Proveniente de la unidad...
Donde no hay individualidad o miedo,
Donde el amor sostiene la existencia,
Donde la compasión sostiene la presencia,
Donde la paz sostiene la sustancia.
Eso eres tú,
Parte absoluta de la unidad...
Parte absoluta de la divinidad...
Parte absoluta de la totalidad...

© Cristian Sarmiento, 19 de enero de 2017
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