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El no-dualismo en la filosofía occidental (Parte 2 de 5)

Una serie de indicadores

por Greg Goode4 y 11 febrero 2015 (science and nonduality)
Buho-2 Ryan Griffiths
Photo by Ryan Griffiths

Esta es una serie de indicadores de cómo el enfoque occidental puede ayudar en nuestra auto-indagación. Es menos un estudio histórico, y más una colección de puntos de vista occidentales que podrían servir como herramientas para la indagación, junto con sugerencias sobre cómo se podrían utilizar estas herramientas.

La reacción no-dualista hacia Descartes

Los metafísicos no-duales modernos tratan de fundamentar nuestro mundo y nuestra experiencia en lo que la realidad es verdaderamente. Estos empeños comenzaron históricamente como una reacción al dualismo, que es la idea de que la realidad se compone de más de un tipo de cosa. El tipo más prominente de dualismo, inspirado por René Descartes (1596-1650), sostiene que hay dos tipos de cosas existentes, la física y la mental. El monumental Discurso del Método (1637) de Descartes es la declaración clásica de este tipo de dualismo. Comienza con la parte mental, cuya realidad él demuestra con el argumento de que es innegable. Argumenta que "pienso, luego existo", y procede de la siguiente manera. Puesto que yo pienso, no puedo estar equivocado acerca de mi existencia. Incluso si estoy siendo engañado por (lo que Descartes llama) un "genio maligno" no obstante, soy un ser pensante consciente. Esto establece la parte mental.

Descartes argumenta a favor de la parte física del dualismo invocando la existencia de Dios, y la naturaleza de Dios como no engañosa. Dios nos ha dado las facultades que parecen percibir objetos físicos externos. ¡Seguramente Dios no nos engañaría acerca de la existencia de las cosas físicas! Por lo tanto existen las cosas físicas, además de las cosas mentales.

La mayoría de las versiones del monismo occidental que llegaron después de Descartes se adhieren a su distinción entre lo físico y lo mental. Algunos monismos se decantan por el lado materialista, otros por el lado no materialista. Entre los monismos materialistas, algunos sugieren que el componente final son las partículas. Otros monismos materialistas se niegan a especificar qué tipo de materia o partícula es la última, dejando ese detalle a los descubrimientos de la ciencia. Los monismos no materialista tienden a favorecer a la consciencia o la idea o el Ser o incluso a Dios como lo básico.

El Materialismo

El materialismo es la opinión de que la realidad se compone únicamente de cosas que tienen un lugar en el espacio. La mayoría de los materialistas proceden reductivamente, con el argumento de que las cosas que asumimos como no materiales son en realidad cosas materiales. Nos equivocamos, dicen, al asumir que cosas como la mente, los pensamientos y el libre albedrío no son materiales.

Un tipo importante de materialismo es el atomismo, que sostiene que el único tipo de cosa que existe son diminutas partículas de materia. Los primeros atomistas fueron Leucipo (c. 450 aC), su discípulo Demócrito (c. 460-360 aC), y Lucrecio (99-55 aC) (3). Como teoría, el atomismo tiene dos objetivos. Uno de ellos, identificar el ingrediente final del mundo, explicando lo complejo en términos de lo simple, y dos, tener en cuenta el cambio y la diversidad. El atomismo sostiene que lo que realmente existe son diminutas partículas sólidas, indivisibles, demasiado pequeñas para ser vistas a simple vista. Los átomos existen dentro de un campo ilimitado de espacio vacío y juntos se comprimen en varios grados de densidad. La interacción de los átomos y el espacio da lugar a que los átomos se muevan y choquen entre sí. El mundo, la persona y el ojo en sí están hechos de estos átomos. El ojo no puede ver los propios átomos, pero podemos ver sus efectos cuando se mueven, chocan y combinan.

En su Ensayo sobre el Entendimiento Humano (1690), John Locke propone una versión actualizada del atomismo llamada "corpuscularianismo", en la cual se argumenta que toda la materia está compuesta de corpúsculos diminutos que en sí mismos no tienen propiedades observables o relaciones causales discernibles de lo que realmente observamos. La negación de Locke de propiedades observables a los corpúsculos tiene algún sentido ― porque si los corpúsculos son demasiado pequeños para ser vistos, entonces ¿cómo pueden tener propiedades observables? Pero esta tesis de inobservabilidad pone a Locke en un problema con George Berkeley (1685-1753), el más famoso "idealista". Después de Berkeley, la filosofía dio un giro hacia el lado no material, y el corpuscularianismo se convirtió más en una hipótesis explicativa que en una teoría metafísica.

El materialismo filosófico moderno no es necesariamente atomista. Es en gran parte un intento de resolver el enigma de por qué las cosas mentales como pensamientos y sentimientos parecen tan diferentes de las cosas físicas, tales como rocas y árboles.

El psicólogo B.F. Skinner (1904-1990) ha sido acusado de materialismo por su negación de la autonomía personal. En su impactante y popular Más allá de la libertad y la dignidad (1971), Skinner argumenta en contra de las nociones de una facultad de pensar, querer, elegir en el ser humano. Estas nociones conducen a la culpa y al castigo, que Skinner argumenta no sirven para mejorar la sociedad. Skinner sugiere otra manera de entender el comportamiento humano y mejorar la sociedad. Esta es pensar que el comportamiento está completamente determinado por el condicionamiento, que se compone de los antecedentes genéticos y la historia de vida. Si mejoramos el entorno físico y social de las personas, vamos a mejorar la sociedad. Los argumentos y énfasis son similares a las enseñanzas de Ramesh Balsekar, Wayne Liquorman, Tony Parsons y otros.

Otros materialismos filosóficos más recientes son intentos explícitos de explicar los fenómenos mentales en términos de fenómenos físicos. El psicólogo U.T. Place preguntó, "¿Es la consciencia un proceso cerebral?" en un artículo de 1956, y argumentó que los estados mentales son simplemente estados cerebrales. Esto se conoce como la "teoría de la identidad". Pero la identidad funciona en ambos sentidos, y los críticos señalaron que la identidad mente/cerebro no hace lo que quiere el materialista, que es mostrar de qué manera los términos mentales están vacíos y los términos físicos no.

En otras palabras, los teóricos de la identidad querían favorecer al cerebro diciendo, "el cerebro es idéntico a la mente; por lo tanto, el cerebro es básico y los términos mentales están vacíos". Pero ya que la identidad es bilateral, también permite al idealista favorecer a la mente diciendo "la mente es idéntica al cerebro; por lo tanto, la mente es básica y los términos físicos están vacíos". Esta garantizada inferencia de las propias premisas de los materialistas no tuvo mucha aceptación entre ellos, así que buscaron otras teorías que les permitieran eliminar los términos mentales.

El Mito de Jones: el Materialismo Eliminativo

El "materialismo eliminativo" pretende descartar el modelo mental en favor del físico. Argumenta que el sentido común o la psicología "popular", que habla de los estados mentales, creencias y sentimientos, está simplemente equivocado acerca de nuestros procesos cognitivos. Los términos más importantes de la psicología popular, simplemente, no se refieren a nada, según el materialismo eliminativo, mientras que los términos para los estados del cerebro y las funciones cerebrales tienen referentes verificables.

Los eliminativistas aprovechan el impulso filosófico proporcionado por Gilbert Ryle (1900-1976) y Wilfrid Sellars (1912-1989). En El Concepto de la Mente (1949), Ryle se decanta por el lado físico del dualismo cartesiano tradicional. Examina los conceptos mentales, tratando de demostrar la forma en que siempre apelan a las acciones e interacciones entre los cuerpos físicos.

De lo que realmente estamos hablando, argumenta, es de cuerpos, no de mentes. La idea de que hay un "fantasma en la máquina" o un controlador interno consciente dirigiendo nuestras acciones, Ryle lo llama un "error de categoría". Pensar que la ira es realmente un estado de la mente es un error de este tipo, porque la única categoría real es un cuerpo ― un cuerpo que en este momento da la casualidad de que habla en voz alta, se mueve con rapidez y de manera impredecible. Estas son observaciones sobre cuerpos, no mentes.

La punto de vista eliminativista es una alternativa a lo que podría llamarse el punto de vista del espectador de la mente. El punto de vista del espectador es con el que crecen la mayoría de los habitantes del mundo científico industrial moderno. Postula un espectador interno dentro del teatro de la mente. Este espectador observa toda la información sensorial, siente sensaciones, piensa pensamientos, contempla alternativas, toma decisiones y emite palabras. El trabajo de este espectador es representar con exactitud el mundo exterior en pensamientos, y comunicarlo con precisión a los demás.

El punto de vista del espectador es una de las principales barreras para la comprensión no-dual. Según esta visión, el espectador es metafísicamente distinto de lo que observa (el mundo). Lo interior está aislado de lo exterior, y casi todo el mundo, después de adherirse a la noción del observador interno, procede a identificarse con él. El materialismo eliminativo acepta la mayoría de las observaciones que la psicología popular acepta, pero elimina las dualidades entre lo interior y lo exterior, el sujeto y el objeto, y el veedor y lo visto.

Una de las presentaciones más sutiles y convincentes del materialismo eliminativo proviene de Wilfred Sellars.

Si los cuerpos existen y las mentes no, entonces, ¿cómo surgió en primer lugar la idea de la mente? Esto es justo lo que Wilfred Sellars intenta explicar en su sutil e influyente Empirismo y la Filosofía de la Mente (1956) (4). Sellars cuenta una historia fascinante llamada el "Mito de Jones". Jones es uno de nuestros "antepasados ryleanos". Jones y sus semejantes pueden hacer cosas y moverse y comunicarse, pero no tienen o no pueden reconocer nada llamado experiencias o "episodios internos". Cuando hablan de lo que hacen, el lenguaje se expresa en términos de características observables públicamente. Sellars desarrolla el mito en el que Jones atribuye los mismos estados físicos a sus semejantes cuando están en silencio y quietos como cuando están hablando y moviéndose. Para ello, Jones postula estados y pensamientos internos y una entidad controladora a sus semejantes. Al poco tiempo, hablar en términos de estados y controladores internos se vuelve cómodo y eficiente, y ¡voilá! ¡Es como si los ryleanos tuvieran mentes todo el tiempo!

Los primeros eliminativistas podrían haber conseguido un impulso de Ryle y Sellars, pero la más reciente arma del arsenal de los eliminativistas es probablemente la neurociencia. Paul y Patricia Churchland, en una serie de publicaciones que incluyen el artículo de Paul "El Materialismo Eliminativo y las Actitudes Proposicionales" (1981) y el libro de Patricia Neurofilosofía: Hacia una Ciencia Unificada de la Mente/Cerebro (1986), desarrollan el argumento general de que la neurociencia es una guía mucho más rígida y fiable que la psicología popular. Además la investigación neurocientífica, dicen, nos mostrará lo que realmente estamos hablando cuando usamos esos términos psicológicos populares poco fiables como "creencias" y "emociones". Algún día, dicen los Churchland, vamos a ser capaces de eliminar esas habladurías.

Daniel Dennett es un prolífico escritor muy conocido que podría ser considerado como un "suave materialista eliminativo". En La Consciencia Explicada (1991) no intenta tanto negar los fenómenos mentales como argumentar que no dependen de una mente unitaria. Combina la neurociencia con la filosofía y la psicología en un ataque contra la teoría de la consciencia del espectador. La teoría del espectador es otro legado cartesiano ― el espectador es un observador interno unificado que es consciente de las ideas que se proyectan en una especie de teatro de la mente. Dennett intenta eliminar este observador unitario con una especie de visión funcionalista de la inteligencia artificial, en el que los estados mentales son el software para el hardware del cerebro.

Notas:
  1. Sobre los antiguos atomistas, véase Taylor, C.C.W. (1999).
  2. El libro de Sellars requiere un poco de conocimientos técnicos de la filosofía moderna. Algunos de los mismos puntos de vista son desarrollados por BF Skinner en su última publicación, Los Orígenes del Pensamiento Cognitivo (Skinner, 1989).
Fuente: Greg Goode. Science and Nonduality