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Biografía de un Pensamiento

por Swami Atmananda
Swami Atmananda

El pensamiento es "la" más potente, importante y también la más hermosa creación de este universo. El resto es todo su juego. El pensamiento es nuestra capacidad de ser consciente de algo – subjetivo u objetivo. La conciencia de cualquier cosa es pensamiento. El órgano físico que facilita la manifestación de estos pensamientos es nuestro cerebro, mientras que el constante "flujo de pensamientos" se llama mente. El hombre es lo que su mente es. Todos nuestros intereses, conocimientos o experiencias son sólo diferentes facetas de esta mente. Los Upanishads gritan que la esclavitud y la liberación también son causados ​​únicamente por una ignorante y una iluminada mente respectivamente, y no por ninguna otra cosa.

Comprender el pensamiento es comprender el secreto de toda esta creación, e incluso eso que está más allá de todas las manifestaciones. Comprender el pensamiento es comprender nuestro ser, porque nuestra identidad actual no es más que un producto de nuestras mentes, un mero pensamiento, y así es también esta gran creación. También es un producto de nuestra mente – como el mundo de los sueños, pero con una ligera diferencia. La creación está disponible para la experiencia sólo cuando la mente está presente y se desvanece en el olvido cuando la mente entra en el estado no manifiesto. Por lo tanto, no será un eufemismo decir que comprender el pensamiento es comprender la vida.

Antes del nacimiento de cualquier pensamiento sólo existe el pensador potencial. Para ser más precisos digamos que antes del pensamiento de un "objeto" existe el pensamiento o conciencia del "yo", el sujeto. Todos los "pensamientos objetivos" son creados y mantenidos por este pensador. En cuanto este "pensador" no está todos los pensamientos desaparecen. Esto es lo que experimentamos en nuestro estado de sueño profundo. Una vez que el pensador se manifiesta todos los pensamientos son posibles. El pensador gracias a su libre albedrío o condicionamientos dirige su atención a cualquier objeto, y entonces tenemos "pensamiento" de esos objetos. Cada pensamiento es, pues, conciencia exudada por el pensador más la información sobre el objeto de conocimiento. La conciencia condicionada por la información (como su nombre, forma, etc.) de cualquier objeto es un pensamiento.

Todo pensamiento, por tanto, tiene dos componentes inherentes: el componente "conciencia" y el componente "información del objeto". De estos el aspecto conciencia es constante en cada pensamiento, mientras que el aspecto de datos es cambiante. La conciencia es la naturaleza misma del pensador, y como un foco de luz sólo hay que dirigirla a cualquier objeto y así nace un pensamiento. Cuando mantenemos la conciencia de un objeto durante un tiempo entonces tenemos un efecto-flujo, y este flujo de pensamientos es lo que comúnmente se llama mente. Si el flujo de pensamientos es estable entonces tenemos una mente estable, y si los pensamientos pertenecen a diferentes objetos entonces tenemos una mente inestable.

Cuando el pensador ejerce su libertad de decidir entre varias opciones, entonces la mente es estable, pero si no puede decidir entonces tenemos una condición vacilante. Junto con nuestra capacidad de ser consciente de cualquier objeto también tenemos la gran capacidad de sentir. Esta no es un pensamiento independiente como tal, sino un componente añadido a cualquier pensamiento. Los sentimientos proporcionan el impulso a cada pensamiento, y son también el corazón de cualquier apreciada experiencia.

Como cada pensamiento depende de nosotros, el pensador, por lo tanto somos sus amos. Nosotros los sustentamos y, en principio, tenemos la libertad de disminuirlos como y cuando queramos. Sin embargo, esta libertad no puede ser experimentada por la mayoría de nosotros. Esto se debe a que al pasar por nuestras diversas experiencias de la vida, inconscientemente generamos muchos condicionamientos, que son sentimientos encapsulados acerca de varias cosas, en nuestro banco de memoria, y estos tienen el poder de provocar pensamientos relacionados. Dependiendo del tipo y la intensidad de los condicionamientos tenemos toda la gama de pensamientos que inundan nuestras mentes.

Quien conoce el secreto del proceso de condicionamientos sabe que seguimos siendo el amo, pero aquellos que no son conscientes de ello siguen siendo espectadores impotentes de los pensamientos que nos inundan, provocando así un estado vacilante y perturbado de la mente. Ser libre de nuestros propios condicionamientos es lo que significa la verdadera libertad.

El pensador también es un pensamiento. Aquí también se encuentra el componente constante de la "conciencia", además del componente variable de "nuestras percepciones" acerca del "yo", el pensador. Este aspecto de las percepciones constituye la llamada "identidad" de una persona, y desempeña un papel muy importante en el esquema de las cosas.

El aspecto conciencia tanto en el sujeto como en los pensamientos de los objetos es uno, y si miramos el mundo desde este aspecto hay sólo una omnipresente y auto-refulgente existencia atemporal. El segundo componente es el de cambio. Quien percibe directamente ambos, estos componentes inherentes de un pensamiento sacuden hasta los mismos cimientos de su vida. No sólo el mundo que le rodea es visto con el componente constante, sino que el "yo" también es visto como la conciencia eterna y omnipresente, que sigue cambiando sus diversos roles. Los cambiantes roles no afectan al yo básico, y de ese modo realmente no marca ninguna diferencia. Me veo a mí mismo como el ser de todo. Me veo a mí mismo como el sustrato sobre el que todo este mundo de cambio (el componente transitorio) está danzando. Esto es lo que significa la auto-realización. Esto es lo que significa moksha. Libertad de todas las limitaciones, despertar a un estado atemporal de Brahman.