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La Asimilación de la Experiencia (Parte I)

por James Swartz
James Swartz

Las Cuerdas

La experiencia requiere de dos factores: un sujeto consciente y un objeto. La Consciencia, de la cual nuestra consciencia personal cotidiana es un pálido reflejo, es luz radiante. No es la luz física. La Luz, sin embargo, es un símbolo apropiado para la Consciencia, ya que ilumina los objetos físicos al igual que la Consciencia ilumina la luz física y los objetos sutiles, el mundo interior de pensamientos y sentimientos.

La Consciencia es auto-luminosa. No requiere otro principio para iluminarla. Si la luz brilla en una habitación, no es necesario activar una segunda luz para verla, porque es iluminada por su propia luz. La Consciencia es como una bombilla sin límites, que nunca ha sido creada, que brilla sin cesar sin estar conectada a una fuente de electricidad. Estaba brillando antes de que el universo llegara a existir y seguirá brillando sin esfuerzo una vez que el universo haga las maletas y se haya marchado. Ningún objeto puede revelar esta luz, ya que es más sutil que todos los objetos. Sin embargo, se conoce fácilmente, porque es auto-reveladora.

La creación es un objeto desde el punto de vista de la Consciencia. La experiencia tiene lugar en la creación y la Consciencia está libre de la experiencia. Hay varias teorías acerca de cómo la creación llegó a existir, pero no hay manera razonable de determinar si son verdaderas. Aparentemente está aquí. Es conocida. Y es el campo en el que buscamos la felicidad.

Los animales y las plantas no buscan la felicidad, porque no tienen intelecto. Sin un intelecto, es imposible evaluar una experiencia con referencia a otra o con referencia a otros modelos. Si ocurre el placer, es aceptado. Si ocurre el dolor es aceptado. Debido a que no gozan de libre albedrío, la idea de que el dolor pueda ser eliminado no se les ocurre. Los seres humanos experimentan el placer y el dolor también, pero ellos pueden hacer algo al respecto, ya que son conscientes de sí mismos; pueden pensar. Que el placer es el estado natural es indicado por este hecho: cuando llega el dolor inmediatamente buscamos maneras de eliminarlo, pero cuando llega el placer, nos aferramos a él con uñas y dientes.

Si la experiencia estuviera bajo nuestro control consciente, todo el mundo sería feliz todo el tiempo. Sin embargo, no estamos completamente indefensos con referencia a lo que sucede porque hemos sido bendecidos con la capacidad de pensar. Podemos hacer inferencias, elegir entre alternativas e interpretar la experiencia con relación a diversos valores. Si queremos ser felices, es posible comprender todos los factores sutiles y groseros que operan en el campo de la existencia, además de nuestras propias acciones, que tienen un impacto en nuestra experiencia.

Aunque es no-dual, el vasto campo de la existencia puede dividirse en tres niveles para propósitos de comprensión: causal, sutil y denso. Los seres humanos experimentan en los niveles sutiles y densos de la existencia. El nivel causal ocasiona la experiencia, no puede ser experimentado y se conoce por inferencia.

Nuestros pensamientos y sentimientos, recuerdos, sueños, creencias, opiniones, temores y deseos, etc., tienen lugar en el cuerpo sutil. Los sentidos proporcionan acceso al nivel denso, los objetos externos. La experiencia no es sólo una transacción entre un cuerpo sutil determinado y el mundo físico, sino que es también una transacción entre cuerpos sutiles. La Consciencia brilla sin cesar en el cuerpo sutil e ilumina lo que sucede en él, haciendo posible el conocimiento de nosotros mismos.

Probablemente no hay un ser humano vivo que no quiera la continua, radiante y carismática experiencia de la felicidad pura. Suponiendo que sea posible, ¿qué factores están en juego que ayuden u obstaculicen esta experiencia?

El cuerpo sutil se intercala entre el Ser y el mundo. Es el instrumento a través del cual el Ser (Self), la Consciencia (Consciousness) o conciencia (awareness), se observa a sí misma como el mundo. Funciona como la función discriminante del intelecto; como la función sentimiento de la mente, y como ubicación del ego o sentido del "yo". Estas funciones están condicionadas por un cuarto factor, el chitta, el cuerpo causal. Mucho más que un recuerdo, el chitta es la función más poderosa de la Consciencia. Retiene la esencia de la experiencia y las interpretaciones del individuo de ella, en la forma de samskaras. Controla la vida de cada ser en la existencia, y da lugar al deseo y el karma.

El chitta se describe en la ciencia védica como una cuerda de tres hilos o energías. Estas energías afectan a todos los seres, objetos, fuerzas y procesos en los niveles denso y sutil. Se llaman cuerdas porque atan a los seres conscientes a los objetos densos y sutiles. Son llamadas sattva, rajas y tamas y necesitan ser comprendidas si quieres experimentar constantemente la radiante y carismática felicidad pura.

Debido a que nuestra cultura adolece de una falta de comprensión del Ser y del cuerpo causal necesitamos términos especiales, a pesar de que estas energías son conocidas por todos. No describen estados místicos esotéricos, aunque impactan sobre ellos y su interpretación. Al desplegar el significado de estas palabras se verá que describen con precisión la calidad y textura de la experiencia cotidiana. Aunque algunas de nuestras palabras describen con precisión aspectos de estas energías, no hay palabras (en inglés) que transmitan su significado completo.

Sólo cuando son identificadas, podemos dejar de identificarnos con ellas. La identificación con rajas y tamas se interpone en el camino de la felicidad, estemos o no comprometidos con la búsqueda de la iluminación. Un ser humano puede tener una preponderancia de una energía particular en un momento determinado, pero la energía no define al Ser, porque el Ser está libre de energía. Una vez que las tres energías están identificadas y controladas, no hay prácticamente ningún límite a la experiencia de la felicidad radiante.

La raíz de la palabra sattva es sat. Sat es Consciencia radiante auto-consciente. En su forma manifestada más sutil, la Consciencia se llama sattva. sattva es Consciencia, pero la Consciencia no es sattva. sattva hace posible el conocimiento. Nada en la creación sucede sin conocimiento. Si el cuerpo sutil, el "yo" aparentemente consciente, fuera 100% sáttvico, yo experimentaría la radiante felicidad pura en todo momento. Sería carismático y atraería a mucha gente. La vida fluiría con indescriptible facilidad. Cuando me siento presente, sabio, feliz y libre de deseo, mi cuerpo sutil está bajo la influencia de sattva. Cuando una idea creativa tiene perfecto sentido, un pensamiento es completamente apropiado en una situación dada y la atención está plenamente presente para hacer frente a lo que viene, sattva gobierna el cuerpo sutil. Desafortunadamente, todo en chitta es impermanente. Por lo tanto, sattva debe dar paso a tamas y rajas.

rajas, el poder de proyectar, a menudo llamada la modalidad de la pasión, es la segunda de las tres cualidades fundamentales de chitta. A nivel macroscópico, hace que las cosas sucedan. Para crear, la acción es necesaria. Necesitas el conocimiento, necesitas una sustancia, y necesitas el poder de dar forma a la sustancia de acuerdo con tu idea. Si el universo físico es el resultado de un "big bang", como la inferencia parece sugerir, algún poder está causando que la materia viaje lejos de su punto de origen a velocidades astronómicas. En el plano individual, rajas es una energía adictiva, agitadora, extrovertida. Te hace mover físicamente, emocionalmente e intelectualmente. Es el deseo y las agitaciones emocionales en las que el deseo se transforma cuando no se ha cumplido: la ira, la ansiedad, la frustración, el odio y la agresión. Es responsable de la sensación de que nunca hay suficiente de lo que uno quiere y mucho de lo que uno no quiere. Es responsable de las obsesiones sobre lo que podría suceder. Hace que la mente salte sin control de un pensamiento a otro, y limita la capacidad de atención a unos pocos minutos, a veces unos pocos segundos. El trastorno por déficit de atención es una mente completamente dominada por rajas.

Cuando emerge desde chitta y aparece en el cuerpo sutil, como inevitablemente lo hace, reemplaza a sattva y la felicidad desaparece. Cuando la mente está bajo su influencia, la indagación es muy difícil. Una descripción detallada de los efectos de rajas en el cuerpo sutil se puede encontrar más abajo, en la sección titulada "la asimilación de la experiencia". El punto es, sin embargo, que rajas "deseo" es el enemigo de la felicidad. De hecho, la afirmación "yo quiero" significa "no soy feliz". Lo mejor que se puede esperar en este estado, son intensos momentos fugaces de alegría. La conclusión es obvia: si quieres ser feliz, puedes esperar por el próximo período de sattva o puedes transformar rajas en sattva. Lo positivo de rajas es que es un gran motivador. Si se tienen claras las metas y el ambiente es propicio, el éxito llega rápidamente para aquellos en los que este tipo de energía es predominante.

Decir que el deseo es el enemigo de la felicidad no quiere decir que la felicidad sólo sea posible cuando el deseo es eliminado por completo. Para transformar la mente en un vehículo puro para la Indagación del Ser, el deseo del objeto felicidad debe ser sublimado por el deseo de la realización del Ser. Cualquier deseo que se mantenga, sólo necesita ajustarse al dharma. Cuando la autoestima de una persona rajásica es particularmente baja, puede producir fuertes deseos que dan lugar a violaciónes del dharma y causar conflictos. El deseo sólo necesita ser reducido hasta que las acciones que engendra no entren en conflicto con el dharma.

El tercer hilo de chitta es tamas. A nivel macroscópico es sustancia, materia. Es inerte e insensible. No tiene poder para actuar o pensar. En el plano individual, es el cuerpo y un estado de ánimo muy incómodo. tamas significa nublado. Cuando emerge desde el cuerpo causal y reemplaza a rajas o sattva, oculta el cuerpo sutil bajo una pesada nube oscura. Es apatía, letargo y pereza, la mañana después de una noche de juerga o de un turno de doce horas, por ejemplo. Impide ver lo que es, tal como es. Distorsiona lo que ves en lo que deseas ver. Una descripción detallada del efecto de tamas sobre el cuerpo sutil también se puede encontrar a continuación, en la sección titulada "la asimilación de la experiencia".

La experiencia de la felicidad pura radiante no es posible cuando la mente es tamásica. Lo mejor que una persona puede esperar en este estado son placeres de los sentidos embotados. La conclusión obvia es: si quieres ser feliz puedes esperar a sattva para que se haga cargo de la mente y ofrecer unos momentos de felicidad o puedes transformar tamas en sattva. Los medios para crear una mente predominantemente sáttvica y por lo tanto una vida radiante de felicidad se explican al final de la siguiente sección.

La iluminación y la asimilación de la experiencia

La experiencia es una serie ininterrumpida de eventos interiores y exteriores y la reacción o respuesta a ellos. La reacción de los animales a la experiencia está totalmente programada. Los seres humanos tienen ventaja en el juego evolutivo, ya que tienen el poder de pensar. Pueden estudiar su experiencia y extraer conocimiento de ella, liberándolos en cierta medida de su programación.

El crecimiento espiritual se logra a través de la correcta asimilación de la experiencia. Así como el alimento parcialmente digerido inhibe el buen funcionamiento del cuerpo, la experiencia parcial o incorrectamente asimilada pone en peligro el desarrollo del alma. Porque la Consciencia ilumina la entidad cuerpo-mente, que es impulsada a lo largo de su trayectoria de vida a su destino final: la realización de la no separación de todo. Mientras sea desconocida para ella el significado de las experiencias de la vida, el alma no es más que un animal y no puede cumplir su destino.

Como el animal, el infante humano vive inconscientemente sus tendencias subconscientes. Crece físicamente, pero no evoluciona. No tiene control sobre la dirección de su vida, ya que no cuenta con suficiente experiencia y conocimiento para tomar decisiones informadas. Una vez que su intelecto se desarrolla y se asimilan ciertos valores, puede evaluar sus experiencias y comenzar a evolucionar.

Cuanto más tiempo permanezca una experiencia sin ser asimilada, más problemas causa. Digamos que su padre era un alcohólico y abusó de su madre, entonces ella cayó en una depresión permanente y era incapaz de criarle a usted y a sus hermanos correctamente. Puesto que usted era la mayor, terminó criando a sus hermanos y hermanas menores. Usted lo hizo porque no tenía otra elección. Por lo tanto desarrolló un profundo resentimiento hacia su padre por haberle robado su infancia y una profunda simpatía por su pobre madre como víctima. En realidad, ella no estaba libre de culpa, porque nunca se enfrentó a su marido; en realidad permitía su alcoholismo de manera sutil. Sin embargo, usted la veía como un mártir y la amaba por ello. Su padre murió, pero su odio seguía vivo. Usted creía que se había cometido una grave injusticia y eso coloreó sus sentimientos hacia los hombres en general.

Un día, un buen hombre quería casarse con usted y en la emoción del primer amor, usted estuvo de acuerdo. Se casó, pero al paso del tiempo algunas cosas que su marido decía o hacía le recordaban a su padre. Esto trajo viejos sentimientos de resentimiento y rabia. Usted comenzó a tener peleas con él sin ninguna razón. Sus temores lentamente contaminaron su percepción e incorrectamente imaginaba que estas pequeñas cosas que él compartía con su padre como por ejemplo una cierta inflexión en su voz cuando estaba estresado, revelaba un carácter egoísta y abusivo. Le acusaba de haber "cambiado" y le decía que en realidad ya no la amaba, lo que no era cierto. Su relación se deterioró y sus hijos empezaron a ponerse neuróticos. Usted confiaba en una de sus amigas divorciadas que venía de una relación similar y también mantenía un rencor hacia su ex. Mostraba tanto interés por su difícil situación que se enamoró de ella, dejó a su esposo, abandonado a sus hijos y se hizo gay. Pero después de un tiempo su nueva identidad no funcionaba, porque la amaba por una razón equivocada: no era un hombre. Si su madre hubiera sido la abusadora, habría odiado a las mujeres y amado a los hombres. Podemos hacer que esta historia siga y siga durante cincuenta años o más, cada evento trágico se desarrolla del evento anterior como un reloj, hasta que se vuelve imposible volver de nuevo al principio y descubrir la razón del sufrimiento y curar la herida.

La experiencia no se interpreta o asimila por sí sola. Es el intelecto el que interpreta la experiencia. Se encuentra detrás de la mente y evalúa lo que sucede. No hay nada malo en ello. Esto es lo que se supone que debe hacer. Si la experiencia se ajusta al deseo del alma, da su aprobación y surge un sentimiento positivo. Si la vida ofrece una experiencia contraria a la voluntad del alma, no da su aprobación y surgen sentimientos negativos. La forma de interpretar la experiencia depende del conocimiento adquirido y la ignorancia más tres factores que están normalmente más allá de su control. Dos de estos factores inhiben su capacidad para discriminar y otro la facilita. Los factores sobre los que el intelecto ha limitado el control son rajas, tamas y sattva.

¿Cómo afecta rajas a la asimilación de la experiencia? Si los valores del individuo son materialistas y la mente es predominantemente rajásica, el intelecto usa su poder para diseñar y ejecutar estrategias para lograr objetivos mundanos. Si los valores son espirituales, evalúa el progreso en relación con su idea de la pureza o la iluminación. Un intelecto rajásico no se preocupa por la verdad de la experiencia, sólo en si lo que se experimenta está o no relacionado con el cumplimiento de los deseos del alma.

Ya sea que los objetivos sean mundanos o espirituales, y ya sea que se realicen o no, rajas es una fuente de frustración porque todo lo ganado se pierde inevitablemente. Un objeto ganado provoca apego y un objeto perdido produce dolor, ninguno de los cuales conduce a la felicidad. En lugar de aceptar la impermanencia de la vida como un hecho y estar satisfecho con lo que es, rajas hace que el alma busque continuamente su realización en nuevas experiencias. Aunque el individuo tenga mejor criterio, rajas puede causar una falta de discriminación tal, que el individuo repetirá constantemente las acciones que producen sufrimiento. A menudo genera tantas acciones en tan poco tiempo, que el intelecto no puede determinar qué acción fue responsable de un resultado determinado, lo que le impide aprender de sus experiencias.

Cuando una experiencia placentera termina, rajas trae desilusión, porque quiere que el placer continúe, a pesar de que el intelecto sabe que el placer es efímero. Si una experiencia es mediocre, quiere que sea mejor. Si es mala, debe terminar inmediatamente y no volver a ocurrir. Si la experiencia se repite una y otra vez, como lo hace debido al condicionamiento, rajas causa aburrimiento y produce un fuerte deseo de variedad. Más-mejor-diferente es su sagrado mantra. Produce un tiempo interminablemente activo de vida limitada a cabos sueltos, una vida de deberías y no deberías.

Una persona bajo la influencia de rajas siente que nada se ha completado. No importa cuánto se haya realizado, la lista de cosas que hay que hacer nunca disminuye. Es el armario, garaje, sótano y buhardilla llenos de una variedad confusa de objetos abandonados y sin uso. Es el retraso en la devolución de impuestos, una cita olvidada, una llamada no devuelta, una frenética búsqueda de las llaves. Los arrebatos extrovertidos y agresivos de rajas van inevitablemente acompañados por el cansancio y el insomnio. Debido a que no puede quedarse quieto, se refiere a menudo como la mente de mono en la literatura espiritual.

La asimilación de la experiencia sólo se produce cuando la mente está presente. Por lo tanto, cuando rajas domina el cuerpo sutil, la sabiduría innata del Ser, y mucho menos el conocimiento del sentido común, no están disponibles para ayudar al intelecto a determinar con precisión la naturaleza de la experiencia y resolver dudas al respecto. Una experiencia resuelta deja la atención completamente presente, por lo que es capaz de acoplarse a la siguiente experiencia sin perjuicio. Porque la vida es una procesión sin fin de experiencias, es importante poner cada experiencia a descansar lo más pronto posible, de preferencia cuando sucede. Un indagador exitoso procesa la experiencia cuando sucede.

...Continuará en Parte II